He de reconocer que mis expectativas con el regreso de Interpol eran altas, sobre todo tras estreno de sus primeros adelantos durante este verano. El guiño a tiempos pasados de «Anywhere» o la fuerza de «Ancient Ways» prometían, pero sobre todo el crescendo y la frescura de «All The Rage Back Home», en mi opinión su mejor canción desde Antics (2004).
Hay una regla no escrita en esto de la música en la que aunque un grupo decepcione y parezca que sus ideas se han secado para siempre, basta con que pasen unos cuantos años para que te hablen de su regreso y vuelvas a sentir interés por ellos.
Cuatro después de su última entrega tras la reedición de su debut en 2012 por su décimo aniversario y otro disco más en solitario de su líder, los neoyorquinos han regresado con el peso de la ausencia de su bajista Carlos Dengler, suplido en el estudio por el propio Paul Banks y han compuesto diez nuevos temas para reivindicar su lugar en una escena que parecía haberles olvidado.
El Pintor (título creado con las letras de su propio nombre) ha sido grabado en los estudios Electric Lady y Atomic Sound de Nueva York con la producción del propio y las mezclas del ilustre Alan Moulder. Un «back to basics» en toda regla donde vuelven a dar un paso atrás mirando a sus orígenes para volver a encaminar el rumbo. ¿Qué mejor manera de regresar que volviendo a hacer lo que mejor sabes hacer?
El quito disco de la banda dota de un mayor protagonismo a la guitarra Kessler (omnipresente en todas las canciones) y la voz de Banks, dejando la base rítmica en un plano más discreto que antaño. Con la lección aprendida, no se pierden en desarrollos e insípidos adornos que recarguen su sonido y buscan la inmediatez. De este modo conjugan un disco que no se acerca a la inspiración de su primera época, pero al menos se mantiene dignamente gracias a los temas antes mencionados, Ahí aparecen el poso agridulce de “My Desire”, construido sobre un riff de guitarra insistente que crece progresivamente hasta alcanzar una intensidad casi catártica, y el brío de “Breaker 1”, una pieza de guitarras tensas, batería contundente y atmósfera sombría que conecta directamente con el Interpol más urgente de Turn on the Bright Lights. “Same Town, New Story” introduce, por su parte, una textura algo más abierta, con un ritmo entrecortado, guitarras circulares y grandes teclados.
En la segunda mitad, rebaja la velocidad sin perder tensión y encuentra en “Tidal Wave” uno de los momentos más atmosféricos de El Pintor. La canción combina un bajo especialmente protagonista, guitarras envolventes y cambios estructurales que conducen hasta un estribillo final de notable intensidad, antes de desembocar en “Twice As Hard”. Un cierre convincente que constata que este disco podrá devolverles la energía en teoría dejada por el camino.
El disco se publica el 8 de septiembre, pero puedes escucharlo en NPR.



















