A principios de año el mítico grupo flamenco-pop Papá Levante anunció su regreso a los escenarios tras 20 años de inactividad. El conjunto originario de Sanlúcar de Barrameda alcanzó el clímax de su carrera en el año 2000 con el éxito «Me pongo colorada» (conocido por muchos como “Aunque parezca mentira” por el inicio de su emblemático estribillo), seguido de otros temas que también se hicieron famosos. En 2006 pusieron fin al proyecto.
A través de redes sociales, las gaditanas pidieron ayuda a sus fans para configurar su gira en las ciudades que más quisieran escuchar su regreso. Este jueves 24 de septiembre, el grupo se reunió en Madrid para conmemorar su carrera en la Sala But, como parte del ciclo de conciertos MAZO.Se veía que el público llevaba décadas esperando ver a Papá Levante sobre el escenario — aunque también encontramos una gran mayoría de público joven, que no pudo vivir el clímax del grupo en los 2000 y aprovecha el regreso para poder verlas por primera vez en vivo. Jóvenes y veteranos, todos los fans del grupo aprovecharon la ocasión para desempolvar sus prendas más dosmileras, haciendo de la Sala But una máquina del tiempo a 20 años atrás. A ello se sumó la estética flamenca, con una sala llena de abanicos y lunares.
Una de las cosas que más aplaudo de este evento es sin duda la elección de la artista de apertura, restinga, proyecto personal de la artista hispano-marroquí Herminia Loh Moreno (bajista de la banda sevillana Pony Pool Club). No sólo aportó frescura y novedad a un concierto de un grupo de hace veinte años, sino que trajo un proyecto verdaderamente interesante.

Herminia fue una opción óptima, no sólo por sus influencias andalusíes sino también por el toque tan dosmilero de sus melodías pop, folk y R&B. Hizo también un pequeño homenaje a la banda principal con una cover acústica muy acogedora de «Sabor a chocolate». En restinga, la cantante y actriz reivindica sus raíces árabes, con muchas de las canciones escritas en su lengua materna. Su primer álbum de estudio Free Baby fue el protagonista de su show, en el que contó además con dos músicos en directo a los teclados y la batería. Una gran carta de presentación para un proyecto que tiene muy buena pinta.
Durante la actuación de restinga y hasta el salto de Papá Levante la escenario, las pantallas de la Sala But se encendieron con un mensaje muy claro: “STOP DESAHUCIOS”, en relación a lo sucedido con una vecina de 87 años el día anterior en la misma capital madrileña. Las artistas no quisieron dejar pasar el tema, y mostraron su apoyo a Maricarmen dedicándole su mayor éxito, «Me pongo colorada», que todo el mundo cantó y bailó como broche final de su actuación.

Personalmente, nunca había visto (y conocía poco) a Papá Levante, y se nota que es un grupo que ya vivió su momento. Para empezar, originalmente se trataba de seis miembros, mientras que anoche sobre el escenario sólo cantaron cuatro. Al fondo, pero manejando toda la base musical, se encontraba Borja, hermano de una de las integrantes y encargado de enchufar las bases.
El repertorio fue un clásico “grandes éxitos”, aunque aprovecharon también para tocar otras canciones más íntimas como «Canción del agua». Temas como «Sí que no que no», «Gorda» o «Practicar sexo» fueron de los que más hicieron bailar a un público muy dedicado. No sabría decir quién estaba más emocionado, si el público o las artistas, pues el cuarteto demostró gran afecto por sus fans. Hubo alguna sorpresa, como el medley que fusionó sus temas «Ya Habiby» y «Para que me quisieras» con la famosa «Quién maneja mi barca» de Remedios Amaya. Además, tras cerrar con su mayor éxito, y dado que el público pidió más, contamos con un bis con «Me llamas loca», canción que ya habían interpretado al principio.
Foto Papá Levante: Amanda D. Marcos













