La tercera entrega de This Is Lorelei –tras Box For Buddy, Box for Star (Double Double Whammy, 24) y Holo Boy (Double Double Whammy, 25)–se ha convertido en uno de los secretos a voces de la temporada en curso, con Nate Amos firmando un disco embaucador que no hace sino potenciar encanto y magnetismo a cada pasada.
La mitad de los también recomendables Water From Your Eyes –en donde forma dupla creativa con la vocalista Rachel Brown– sorprende con el presente álbum (lanzado al amparo del siempre confiable sello Matador), moviéndose con soltura y naturalidad entre indie-pop, americana y alt-country, dando así forma a una amalgama que deriva en un magnífico conjunto de canciones.
Una obra conformada por piezas de aspecto sencillo, por momentos casi rozando la baja fidelidad, que cede todo el protagonismo al hipnotismo de unas composiciones bastante más trabajadas en fondo de lo que su acogedora forma podría sugerir.
El resultado es The Singer In My Band (Matador, 26), un jugosísimo y tremendamente favorecedor trabajo en el que las referencias intermitentes de Elliott Smith, Gram Parsons, The Lemonheads, Wilco, los Weezer de los medios tiempos, Silver Jews, Death Cab For Cutie o Mojave 3 no hacen sino potenciar el atractivo y se suceden en forma de gemas certificadas con la revalorizada firma del de Vermont.
Al frente de This Is Lorelei, y en base al peso específico de esta tercera mordida, Nate Amos deja una muestra inexcusable de su talento pluscuamperfecto y multidireccional. Desde el precioso pop latente en “Billy Came Back” (y que hubiera firmado gustoso Evan Dando) a los sombreros vaqueros que sobrevuelan “Watching Heaven Fall”, pasando por el banjo clasicista de esa “The Singer In My Band” que da título a la referencia.
The Singer In My Band es, en definitiva, un claro destacado dentro de la presente campaña, destinado a ser colocado en la estantería (y por uno u otro motivo) junto a los últimos trabajos de MJ Lenderman, Geese, Okkervil River o Wednesday.













