Tras la publicación de Popstar (Nice Life/Atlantic, 2026) Tinashe Jorgenson Kachingwe puso un post en Instagram en donde daba la gracias a toda la gente que la había apoyado en todos estos años de carrera artística nada fáciles. El motivo era compartir el 9 que la web Pitchfork le había puesto como nota, algo que para muchos artistas representa un visado al éxito, y en su caso, una forma de gritar al mundo que ella estuvo antes que muchas otras que ahora se llevan alabanzas.
La artista de Kentucky ha llevado una carrera un tanto errática. De sus cualidades como cantante y artista que sabe exhibir su potencial encima de un escenario pocos dudaban, pero no había llegado el momento en el que se alinean diferentes elementos para que todo encaje casi a la perfección. Tirando de algunos productores de renombre, esta es una colección de temas a una gran altura compositiva en su conjunto; es con este trabajo donde puede presumir y sacar músculo, porque le ha quedado impecable, y aunque no sirva de precedente, esta vez sí tenemos que dar la razón a la web norteamericana que puntúa la validez de las obras con decimales incluídos.
Tinashe siempre ha ido a su rollo, y de esta manera en sus anteriores discos mezclaba con bastante irregularidad estilos diferentes integrándolos a su propia idiosincrasia. La tónica sigue en este cancionero con gemas inapelables. Abre con “Sunglasses”, uno de los mejores temas de su discografía, en donde la producción de Arca y Machinedrum nos lleva por electrónica juguetona que se balancea por sinuosos requiebros soul que, por momentos, recuerda a Sade, así como a los experimentos hyperpop. Un arranque magistral.
El resto del disco no baja el nivel. “Too Easy” y “Melatonin” son piezas de una rítmica potente, y con capas texturales exigentes que van de nuevo del hyperpop al synthpop con una Tinashe que rapea con mucho flow. Las cadencias UK Garage crean unos contornos fascinantes en “Empty Stadium”, que se aprovecha de unos arreglos de cuerda sampleados que son una delicia, y en “I’d Rather Be Alone” apuesta por el pop más convencional que la retrotrae a su antiguo grupo The Stunners, en donde llegaron a telonear a Justin Bieber. Los sintetizadores y las cajas de ritmos esculpen “Crash Out” con cierto aroma a Destiny’s Child o a una robótica Janet Jackson, las sonoridades drum & bass alojan la profundidad panorámica de “Twentyfive Eight”, mientras que “Cloud 9” no desentonaría en una comparativa con Kelela.
Parece que Tinashe siempre estuvo ahí, en un segundo plano, pero ahora da un golpe en la mesa y se posiciona como una de las grandes damas del pop mainstream.













