Entrevista: Ana Béjar

“Desde que se disolvió Orlando, pasé de estar en un grupo a estar sola, a enfrentarme a mis propios fantasmas”

Quedamos Con Ana Béjar una gélida tarde de febrero en Madrid, en un café cálido y acogedor, para charlar con ella sobre su último lanzamiento, el impecable The Good Man (Luscinia discos, 2016).

Tengo el disco en las manos y es precioso, muy bien presentado, muy sobrio. ¿Cómo surge esta asociación con Luscinia?

Surge por un mailing que hice a varios sellos, y me contestaron diciendo que les interesaba mucho, les vi dispuestos a embarcarse en ello, y estoy contentísima con su trabajo y con el resultado. Solían hacer cosas de corte más experimental, pero tienen una veta más pop, que es donde he podido encontrar yo. También me ha posibilitado contar con una agencia de management detrás, como Industrias Bala, así que se da la paradoja de que firmo con mi nombre por primera vez, y al mismo tiempo nunca he estado más arropada.

Esa era precisamente la siguiente pregunta, llama la atención que después de tantos años y andaduras musicales, firmes por vez primera con tu nombre. Aunque tu personalidad siempre ha estado muy presente en todo lo que has hecho (Usura, Orlando, Todo, íO) ahora navegas bajo tu propia bandera. ¿Cómo te planteaste esto?

Desde que se disolvió Orlando, pasé de estar en un grupo a estar sola, a enfrentarme a mis propios fantasmas. Muy viciada de estar siempre en una estructura de grupo, donde las dinámicas, la forma de hacer las cosas, es diferente. Quería hacer las cosas a mi manera, de otra forma, y me ha costado años, ¿eh? Pero lo necesitaba. Que conste que me encanta trabajar con gente, pero esto lo tenía que hacer a mi manera. Supongo que cada vez, lo que haces resulta más importante para uno mismo, y no estás para perder energías en cosas superfluas que tú tienes muy claras. No sé de dónde he sacado las fuerzas, pero las he sacado para hacerlo sola.

Supongo que, en el fondo, ha sido el momento correcto. Supongo que sí, las cosas pasan por algo.

A tu nómina habitual de colaboradores (Aldo Linares, Vadim Tudor, Salomé Sagüïllo) hay que añadir a Conrado Isasa, que te acompañó hace pocos días en Disco Grande.

Sí, contactamos por redes sociales y ha sido todo muy sencillo, en plan “Me gusta lo que haces”, “A mí también me gusta lo que haces tú”; hay una afinidad musical tremenda, dimos un concierto juntos y desde ahí, estamos preparando temas. Es un músico fantástico, coincidimos alguna vez en la época Everlasting (Ana estaba en Orlando y Conrado militaba en A Room with a View) y ha sido muy enriquecedor; él tiene un concepto de la guitarra muy solista, así que alternamos eso con mi voz y salen cosas muy interesantes.

No conocía esta colaboración, me enteré escuchando el programa de Julio Ruiz el otro día, y me cuadra perfectamente que trabajéis juntos, creo que vuestros mundos artísticos están ciertamente próximos, además que Conrado es un guitarrista como hay pocos, espectacular.

Sí, cuando ensayamos, y nos sale un tema como queremos, los tres nos miramos satisfechos, hemos recuperado esa ilusión, ese subidón que te da cuando algo sale justo como tú quieres, algo que hace mucho tiempo que no vivía.

Junto a Conrado Isasa, sigues con Salomé Sagüillo para esta nueva aventura.

Sí, hace percusiones, metalófono, que es muy importante en mi actual sonido al ser muy onírico…es muy creativa, y es muy enriquecedor lo que aporta.

Llama la atención también que, tras tantos años, ¡por fin un vinilo!

Yo quería que saliese en este formato, con cierto gramaje, para que no perdiese sonido y frecuencias en CD. Son cinco temas, pero algunos son largos, y este formato se ajustaba mucho a lo que quería. No sacaba nada en este formato desde el primer LP de Usura, Hake Romana (Elefant, 1993)Hemos puesto en él mucho trabajo, y se nota.

Desde luego, se nos antoja el formato más adecuado. El disco puede parecer oscuro en una primera escucha, pero luego no es así; si acaso es un disco duro, pero sereno. Las letras son potentes (la mayoría tenían su gérmen en un poemario anterior) y se te ve muy segura, cantando desde la experiencia, pero desde la quietud. Un poco, perdóneseme la pedantería, lo que decía Wordsworth, emotion recollected in tranquillity; aceptando tus vivencias y lo que quieres contar, y volcándolo en el resultado.

Yo no diría que es oscuro, pero tal vez no sea objetiva. Creo que lo que hay ahí es la vida de casi todos nosotros, otra cosa es que estéticamente te apetezca mostrarlo, pero no se debería obviar que esa parte está presente en todos nosotros.

Por supuesto. Se ve a una Ana Béjar serena, fuerte, aceptando todo lo que la rodea porque todo suma, y todo esto es lo que la ha traído hasta aquí, a la persona que es ahora y a este disco. Que sean cinco temas condensa el mensaje, nos parece una duración perfecta, huyendo además de esa especie de obsesión por rellenar minutaje innecesariamente.

Sí hay gente que me ha dicho que se le hace corto, pero yo no quería darle más tiempo a esto, sentimos que ya está acabado tal y como está, sin más aditivos. Y nadie me exige que meta diez o doce temas, a veces nos ponemos trabas absurdas. Me parece más interesante cerrar esto con cinco temas que considere que están bien, a seguir enredándome en una historia que ya consideraba cerrada.

Me gustaría destacar la producción, muy sutil. Creo que un buen productor debe ser como un árbitro de fútbol, que cuando es bueno es cuando no percibes que esté ahí. Su trabajo es fundamental, pero debe estar al servicio de la música.

Sí, cuando se mezcla tanto que se crea una atmósfera.

Es casi minimal, pero está super bien producido; corre a cargo de Jesús Martínez, quien ya trabajó contigo en Orlando.

Palabras mayores. Sus producciones son exquisitas, admiro la manera que tiene de trabajar, de arropar las canciones, y es una parte muy importante de este disco, donde también ha tocado varios instrumentos. Es un disco suyo tanto como mío, ha dotado de alma a las canciones.

“In the Parlour”, que sacaste como prior adelanto, sienta las bases del disco, me ha recordado (aunque es muy personal) a algunas cosas de Sr. Chinarro, en cuanto a atmósfera, aunque igual es una chorrada.

Pues mira, no se me había ocurrido, pero es curioso cómo puedes establecer analogías entre cosas muy diferentes, es interesante. Parlour es para mi un lugar entre lugares, una especie de limbo donde no sabes dónde pisar, porque el sistema, o el otro, no te acogen y te dejan allí. Esperas, no se sabe a qué, estás condenado a una especie de ostracismo.

Para “En el puente del aire” has hecho un vídeo muy curioso con Wences Lamas. ¿Cómo surge esta idea?

Vengo siguiendo el trabajo de Wences, y la familia de Industrias Bala está también próxima a su trabajo. Contacté con él, y surgió una conexión entre su interés por el esoterismo y un proyecto de Lilli Hartmann (que ilustró la portada del disco de Todo) donde me caracterizó de chamana; de ahí surgió todo. Me lo pasé muy bien, ¡tendría que sacar sólo vídeos! (risas)

Mezclas en esta canción inglés y español.

La compuse en castellano, en Berlín; curiosamente cuando no estaba en España es cuando me salen las canciones en español. Quizá busco que no se me entienda, o que se me entienda difícilmente. Me escondo, de alguna manera.Y el estribillo es en inglés porque va dirigido a una persona de habla inglesa, así que tenía que ser así. Es como una canción dentro de otra.

“No Return”es bastante oscura, quizápor el peso del armonium que tanto remite a la Nico del Desert Shore.

Sí, el armonium es un instrumento que transmite de entrada, cierta atmósfera, está claro. Envuelve la canción, quizá no la dota de oscuridad, sino de una especie de luz tenue, casi gótica. Me resulta muy fácil acompañarme de armonium, es muy rico en matices, envuelve la voz de un modo mántrico, y me encanta.

Este instrumento tiene un peso fundamental en el disco, es uno de los protagonistas.

Absolutamente.

“Visitation” es más tradicional, más folk, aproximándose a lo que ahora llaman por ahí Americana.

Sí, es más de raíces.

Abriendo así el espectro, como en toda tu carrera, uno se pregunta que música escuchas en casa.

Uf, de todo, mucho Bach, pero de repente me aburro y pongo a Devo, o a Sinatra, Led Zeppelin…de todo. Lo que me llegue, sin prejuicios. Investigo sonidos, todo lo que me pueda interesar. Pero no pongo música de fondo, cuando escucho música, la escucho atentamente. Me encanta la música andalusí, por ejemplo. Poco rock, otros sonidos, otras formas de concebir la música. Cosas que me sorprendan.

Cierra el disco “Tongues on Fire”, el tema más denso, más largo, con más presencia del armonium. Es una composición muy cinemática en la onda Lynch. No te diré que es el mejor, porque todo el disco está muy bien, pero es la que más llama la atención.

Me alegra que digas esto, y estoy muy de acuerdo. Tiene un desarrollo bastante experimental, y es la que más me gusta.

También has colaborado recientemente en el homenaje a Carlos Desastre (de 713º Amor).

Sí, es una iniciativa de Edgar Luján, un agitador cultural mejicano que me contactó para esto, y me gustó la idea. Hago “La materia no existe”una historia descarnada, me daba miedo asomarme pero le he dado mi lectura, llegando hasta donde he podido llegar.

El resultado me parece espectacular, de hechuras casi apocalípticas, y un movimiento muy valiente por tu parte, en cierto modo conectando con otro de tus proyectos en clave experimental, íO, con Carlos Suero.

Tenemos ya temas, estamos preparando material para un segundo disco, y sí, para “La materia no existe”, el planteamiento ha sido experimental, texturas, guitarras saturadas, etc. En este sentido, sí que está en unas coordenadas similares a las que tenemos en íO. Estoy contenta de la aventura, disfruto muchísimo jugando con canciones ya hechas.

Ya habías colaborado antes en este tipo de proyectos, en concreto para el homenaje a The Church, con “Seen it Coming” junto a Vadim Tudor…

Sí, de hecho a Steve Kilbey (líder del grupo australiano) le encantó la versión.

¿Cuáles serán los próximos pasos, a nivel inmediato?

El vídeo para “Tongues on Fire”, el nuevo trabajo de íO, de quien aparecerá un tema en un próximo recopilatorio de Luscinia, y tocar, sobre todo tocar mucho. Posiblemente tarde bastante en volver a meterme en estudio para grabar como Ana Béjar. Bueno, eso digo ahora, pero hacer planes…ahora voy a girar por Holanda y Alemania, lo que me ilusiona mucho.

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