Anni B Sweet

Anni B Sweet: «La alegría a la que aludo en el disco no va en términos de euforia, sino como potenciador de tu forma de ser»

A pesar de haber transcurrido siete años desde su último trabajo en solitario, el fabuloso Universo Por Estrenar (Subterfuge, 2019), Anni B. Sweet no ha dejado de involucrarse en multitud de proyectos, incluido el ambicioso y brillante disco junto a Los Estanques, Burbuja Cómoda y Elefante Inesperado (Inbophonic Records, 2022).

Ahora regresa a la actividad con un álbum colorista, ecléctico e inspirado, en el que da rienda suelta a su gusto por la psicodelia y el tropicalismo. Un trabajo plagado de detalles, de rica instrumentación y que arroja un balance a la altura de una de las mejores compositoras nacionales de las dos últimas décadas.

Alegría (Subterfuge, 2026) pone el foco en la travesía de la artista de Fuengirola por un terreno complicado en lo personal, del que salió victoriosa a base de recuperar la ilusión y las ganas de componer apoyándose, cómo no, en la música. Fruto de ese reseteo vital, surgen unas composiciones que la devuelven al primer plano radiante y con energías renovadas.

Conversamos con ella en mitad de la vorágine que acompaña a cada proceso de promo y lanzamiento, resultando siempre gratificante apreciar cómo valora recibir feedback tras las primeras escuchas de este esperado retorno.

«En este proceso, me ponía música muy alegre. Y eso me ha ayudado un montón porque me hizo vivir los días de otra manera, ensanchar un poco la mirada y verlo todo desde otra perspectiva»

Vienes de un periodo que para el público puede haber resultado muy largo. Estuvo el disco con Los Estanques de por medio, pero tu anterior álbum data de 2019. ¿Qué ha pasado por tu vida en todo este tiempo?

Es que han pasado tantas cosas que, personalmente, mi vida ha cambiado al máximo. Yo vivía en Granada. Me fui para Madrid y… en Madrid, pues me encuentro con esa colaboración en la que, en un principio iba a ser una canción, pero llevamos muy bien el momento musical y decidimos que todas las canciones que tenía yo nuevas se metían en el disco con Los Estanques. Hice esto, estuvimos girando, y entre tanto he pasado por una etapa malísima. De esa etapa malísima, pues han salido cosas bastante buenas al final, porque ha salido ‘Alegría’.

Al final lo que ha sucedido ha sido que he encontrado la forma de volver a tener ganas de componer y de crear canciones nuevas y que tenía muy claro el tipo de disco que quería hacer. Y lo he hecho con muchísimas ganas también. He estado dos años metida en casa, componiendo, grabando todas las líneas de bajo, de guitarra, de batería, haciendo un poco la producción de lo que para mí era el álbum, lo más importante.

Para después ya hablar con James Bagshaw, con Javier Doria, con Fabián Romeros y quedarnos con un equipo muy pequeñito para hacer todo el disco. Sé que no te estoy haciendo el resumen, que debería ser, pero es que es… Yo creo que es un poco imposible resumir tantas cosas en tan poco tiempo (risas).

En la nota de prensa, hablas de haber recuperado la energía a base de escuchar música y rodearte de gente que te quiere y te lo demuestra. La música siempre resiste hasta en los momentos más introspectivos, o de mayor recogimiento. ¿Dirías que ha sido tu refugio más sólido en estos años?

Sí, lo ha sido mucho. Ha sido una parte muy importante del proceso de recuperarme de esos momentos que estuve un poco… Bueno, un poco no. Estuve ahí bastante… He pasado por unos momentos bastante malos y entre terapia y escuchar buena música y rodearte de la gente que te tienes que rodear, todo eso han hecho fuerza para que resurgieran otra vez las ganas de volver a meterme de lleno en un disco.

Otras veces sí que he encontrado el refugio en canciones que me acompañaban en un sentimiento concreto. En este caso, era todo lo contrario. En este proceso, me ponía música muy alegre. Música con ritmo que te movía. Aunque estuviera triste, el cuerpo se movía un poco. Y eso me ha ayudado un montón porque me hizo ver los días de otra manera y ensanchar un poco la mirada y verlo todo desde otra perspectiva. De algún modo, me hizo sentirlo todo de una forma un poco más ligera, quitándole hierro para poder pasar los días, no para negar lo que había sucedido. Después de eso, sabía que necesitaba contar lo que me había pasado, pero quería hacerlo desde otro lugar, no quería hacerlo desde el lugar en el que estás totalmente destruida.

Has estrechado muchos lazos colaborativos con Santiago Auserón o Miguel Ríos. Cuéntanos como alimentan tu universo musical.

Siempre ha habido una conexión musical importante. Es decir, yo los veía, los escuchaba y me encantaba su manera de ser encima del escenario, me encantaba lo que ellos transmitían en las entrevistas y la música que hacían. Me gusta cómo han evolucionado, cómo cada uno de verdad hace lo que siente, lo que quiere y lo defienden, son comprometidos con lo que quieren también dar al público y con lo que ellos sienten.  Pero después, con el tiempo, he tenido la suerte de conocerlos y conocer sus formas de ser también fuera de lo que es la música, tener conversaciones con ellos, disfrutarlos de otra manera también. Eso ha sido una suerte increíble y ha sido maravilloso.

Con Miguel Ríos he pasado muy buenos ratos y con Santiago Auserón es que nos hemos juntado muchísimas veces, por ejemplo el verano pasado fue un verano superbonito porque nos vimos un montón, tuvimos conversaciones buenísimas. Es una persona con una ilusión enorme por la música, no para de hacer, de analizar, la ilusión que tiene te la contagia, tiene muy buen humor y encima es muy generoso. Entonces, tanto Miguel como Santiago han sido personas muy importantes y para mí, grandísimos referentes, porque tú los ves de lejos y te puedes imaginar que puedan ser de cualquier forma, pero después los conoces, hablas con ellos y estás aprendiendo con cualquier conversación que tengas. Llevan toda la vida en la música y somos de generaciones muy diferentes. Entonces, esa es la parte bonita también de todo esto, el poder conectar a pesar de la diferencia de edad.

Tienen una ilusión por lo que hacen que es maravillosa. Todo eso me cala y esas ideas, tanto sus formas de ser, de hablar, lo comprometido, todo esto va calando en mí y hacen que yo vea las cosas de una manera también y todo eso se vea plasmado en mi forma de componer. Quizás no es tanto que escuche mi disco y diga que aquí suena Miguel Ríos o aquí suena Santiago Auserón, o aquí suena Gal Costa. No, pero hay algo ahí de todo eso que he aprendido con ellos, claro. Todo el proceso del disco.

Has establecido una sinergia muy potente con James Bagshaw (Temples) a la producción.

Es tan importante dar con personas que confíen en lo que haces, que no te lo quieran cambiar, pero que lo sepan realzar también y sepan llevarte a donde tú misma quieres llegar y no sabes. Yo, en un principio, quería hacer el disco entero sola, por eso en casa me lo grabé todo y pensaba que lo haría de manera Frankenstein, es decir, grababa un trocito de batería, después otro trocito de batería, un trocito de bajo, dos notas de bajo, después las otras tres notas de bajo. Tengo mucha paciencia, entonces para eso sí que valgo.

Pero el sonido no era bueno. Me queda muchísimo por aprender. Y ya una vez estaba en el proceso en el que casi tenía ya todas las demos, he seguido en contacto con James todos estos años, entonces me preguntaba: “cómo va, Ana, ¿qué tal?”.  Y ya le dije:  “mira, me pasa esto, sucede esto otro, te voy a pasar las demos”. Y me dijo: “mira, a mí me gusta un montón lo que estás haciendo. Vente a Inglaterra y sobre lo que has hecho, vamos a mejorarlo. Volvemos a grabar esa batería que tú has grabado, pero vamos a grabarla con el blues bien, no a cachitos”. Y así se hizo.

Entonces ha sido muy importante el que él haya confiado en lo que yo he hecho y que entienda la forma de hacerlo. Además James, a niveles de producción, de sonido, de persona, cuadra muy bien con mi forma de ver las cosas y nos entendemos muy bien, sabemos lo que queremos, tenemos referencias musicales muy parecidas y muy diferentes. Y creo que eso hace que también la cosa se ponga interesante cuando estamos grabando juntos, porque se generan también cosas nuevas. Y lo mismo pasó con Javier Doria, que ha mezclado, y Fabián Romeros, que ha mezclado y masterizado el disco, que son personas que me conocen ya de toda la vida, que confían en lo que hago y le van a poner mucho cariño.

Yo cuando le pongo tanto cariño a algo, no puedo trabajar con cualquier persona. Tiene que haber ese feeling también, si no, se me pierde.

En este tiempo, te has mudado a Aranjuez, lo cual ha debido significar un gran cambio para ti. Y además, hay dos canciones en el disco que hacen referencia al concepto del lugar, de espacio: “Un Lugar Para Estar”, que me parece un single potencial clarísimo, y “Ni Aquí Ni Allí”. 

Fíjate, esa canción, “Un Lugar Para Estar”, estaba siendo una de las que pensábamos para sacar como single. Es que el sitio a veces no es un sitio. A veces, con qué personas estás, determinan un lugar. Y yo creo que me di cuenta de eso componiendo también estas canciones. Tuve una época en la que, a mí me encanta conducir, voy en el coche y he compuesto un montón de canciones en el coche.  El disco, en realidad, la intro del disco en vinilo y en CD, creo que empiezan en ambas, menos en digital, con una intro en la que se escucha un coche, se enciende el motor, empieza a cantar… Y me ha salvado el estar en movimiento. Estar de un lugar a otro, me hacía sentir como que también se me movía algo por dentro, porque venía de estar tan bloqueada y tan cerrada. Entonces, ¿qué me sucedía? Me volví a mi casa a Aranjuez y no la sentía mi casa. Desde que me fui de Granada, no encontraba mi sitio. Estaba totalmente como en una especie de limbo.

Y con el paso del tiempo, era como que no descansaba nunca en un sitio. No llegaba a un sitio y me sentía como cuando estaba en Granada. Con el paso del tiempo, me di cuenta que había personas que me hacían sentir eso. Por ejemplo, cuando quedaba con Santiago y con su familia, estaba ahí tranquila y pensaba: “estoy en paz, estoy tranquila, estoy descansando el cuerpo, y me siento bien aquí”. Y, sin embargo, estoy en un sitio desconocido porque no era ni mi casa ni ningún lugar cerca de ella. Entonces, a veces no es un sitio lo que estamos buscando, sino que es más bien una sensación. En el disco, lo traduzco como lugares. Mira, ya que sea azul, verde, azul, norte o sur, pero que esté fuera de la guerra, fuera de donde te sientas mal. Al final, es una sensación más que un lugar. Desde luego, no hace falta tampoco concretar a veces eso en un lugar físico, puede ser algo más etéreo.

Este es un disco de sonido ambicioso que suena increíble en directo, con montones de sintetizadores, melotrones, amplis de los 60. Además, has cambiado de banda. ¿Cómo se presenta la traslación al directo de unas canciones con tantos detalles y matices?

Pues la transición, en un principio, como todas las transiciones y como persona que soy, que le cojo muchísimo cariño a todas las personas con las que trabajo y con las que estoy, porque al final quienes entran a trabajar en todo esto son gente con las que tenemos mucha afinidad y al final nos hacemos todos amigos, fue para mí dura y triste porque yo a Julia, a Víctor y a Antonio Trapote, que también estaba conmigo, han estado conmigo en un momento muy importante y durante muchos años, porque hemos girado en Europa, estábamos con Universo Por Estrenar, y además nos reíamos un montón y nos lo pasábamos muy bien. Vivíamos todos en Aranjuez también, con lo cual hacíamos una buena piña ahí. Pero bueno, también teníamos claro que esto tenía fecha de caducidad porque Rufus T. Firefly son un grupazo increíble, no paran de tocar, no paran de componer, de hacer discos… Y en algún momento iba a pasar que no pudiésemos tocar juntos.

De hecho, es que empecé a tener fechas y ya me dijeron: “Ana, en estas dos no podemos ir”. Nos tenemos mucho cariño, nos queremos un montón y en ese sentido ha estado todo bien. Se les ha echado de menos en los directos, pero también la banda nueva que tengo ahora son todos increíbles. Estoy súper contenta con los músicos, y a nivel amistad, a nivel relación y a nivel personal son increíbles también. Entonces nos llevamos muy bien y por todos lados está perfecto. Además, para este disco, creo que nos ha venido muy bien.

Bueno, yo creo que nos ha venido muy bien también para un disco nuevo estando además Rufus con su álbum nuevo también, el que pudiésemos darle el espacio necesario, que esto era lo más importante, a las canciones en el directo. Porque me decía Víctor: “¿y cuándo vamos a ensayar?”.  Con todo lo que tenemos cada uno, y para mí era muy importante. La banda nueva está dando todo el cariño y todo el tiempo del mundo al disco y al directo. Y no es algo que sea fácil de encontrar. O sea, que estoy encantadísima.

«Quería sentirme totalmente libre con todo, respecto a todo. Libre a la hora de componer, de escribir las letras»

Hablemos de las colaboraciones con Santiago Auserón y Miren Iza (Tulsa). La primera es nuevo single, un flechazo inmediato. En el caso de la segunda, “En Mi Olvido”, vuestros universos empastan a la perfección, con ese final instrumental en bucle infinito, que ha de ser la bomba en directo.

Yo, cuando escucho ese final, pienso en que nos podemos quedar ahí directo, quedarnos ahí durante minutos y horas. Me gusta mucho. Ese final lo hizo James. Esa canción, igual que el resto de canciones, han tenido un montón, diría que un 80 %, de todo lo que había en las demos. En este caso, llegué y le dije a James: “tengo una canción que me suena quizás demasiado de raíz”.  Se me iba a otro estilo por el disco. O sea, me ponía muy tristona. Vamos a ver si cambiamos y le damos un poco de alegría al tema. E hicimos la producción juntos desde cero.

Por otro lado, trabajar con Santiago ha sido siempre el sueño de mi vida. Surgió de una manera muy natural porque llevábamos viéndonos muchísimo, estábamos haciendo toda la gira de Nerantzi también, que, por cierto, ahora vuelvo también con él a hacerla, entre conciertos y conciertos míos. Y esto fue de una manera muy natural. Le enseñé todas las letras, me puse a repasar con él. Yo quería que él me dijera si había algo mal en las letras, si podía mejorarlas. Y fue súper amable y generoso conmigo con eso. Y hablando de todos los temas un poco, le dije que creía que debía cambiar la letra. Y me dijo que a él le encantaba como estaba. Y además me dijo que le gustaba mucho la canción. Y más adelante le dije: “pues si te apetece que la hagamos juntos, sería increíble”. Pero todo esto dejándolo un poco en el aire, porque Santiago también está a un millón de cosas. Y me dijo que estaba encantado, que le apetecía un montón. Y así hicimos. Para mí, ya no es solamente la voz de Santiago, es todo lo que significa.

Él para mí ha estado también en un momento en el que yo necesitaba mucho apoyo y cariño, y él me lo ha dado. Y era una persona muy importante para mí, lo es, lo ha sido siempre, y ahora más que nunca también. Y con Miren también. Ha estado en un momento en el que me ha dado también muchísimo apoyo, muchísimo cariño. Es una gran amiga y además la admiro un montón por su forma de hacer letras, su forma de cantar, su compromiso también con la música. Que sea ella tan ella también.

Todo esto me enseña a mí muchas cosas. Lo hablamos hace muchísimo tiempo, quedó ahí, y estuvo a punto de no poder ser porque el disco dio muchos bandazos a niveles de: ahora tengo que hacer la mezcla, ahora tenemos que grabar no sé qué, y no nos quedó nada de tiempo para grabarla. Y ella me dijo: “vamos a por ello”. El hecho de que fuera “En Mi Olvido”, fue porque ella lo eligió, porque le gustaba mucho. Yo le habría dado cualquier tema a cualquiera de los dos, con tal de tenerlos dentro del disco.

El disco acaba en todo lo alto con “Bailando Espero”, que te descubre en un registro diferente, de algún modo.

De hecho, el disco iba a acabar con “En Mi Olvido”, pero estaba esta canción que no sabíamos dónde meterla, porque, además, es muy distinta al resto de canciones, parece un poquito más disco. A mí recuerda a otras épocas. Y fue muy gracioso porque yo no quería meter esa canción en el disco, pero me dijeron todos que debía meterla y les he hecho caso. Y dije, pues la voy a poner de última, porque no sé dónde ponerla, no quiero que me rompa el hilo del resto de cosas.

Y ahora que escucho el disco con un poquito más de perspectiva, pienso, escuchando todo lo que hay en el disco, casi que te puedes esperar que de pronto salga esto al final, porque ya hay tanta locura que por qué no iba a volver a venirse arriba, como tú has dicho. Después de esa calma que te da también “En Mi Olvido”, ahí también de pronto algo de fiesta, es como, venga, otra vez a quitarle hierro, a ver qué es lo siguiente. Pero era una canción que ha estado a nada de quedarse sin entrar en el disco.

En este disco hay mucho de tropicalismo, pero también de sesentas, setentas, realmente conecta muy bien con el primero. Intuyo que hay una búsqueda a la hora de probar cosas nuevas y de no encasillarte quizá con un sonido, sino experimentar. ¿Qué ha supuesto para ti componer estas canciones y qué cambios representan respecto al pasado?

Yo quería sentirme totalmente libre con todo, respecto a todo. Libre a la hora de componer, de escribir las letras. Quería transmitir realmente lo que tenía en mi cabeza, quería hacerlo real. Me lo tomé como un juego en un principio, porque no sabía si la cosa iba a quedar así o si después íbamos a tener que limar ciertas cosas.

Yo en un principio lo que quería era, si me estaba imaginando una cosa, sacarla tal cual. Y así he estado durante dos años componiendo y produciendo el disco yo en mi casa para después ir a ver a James, después a ver a Doria… Pero en un principio para mí eso era lo importante, no influenciarme por lo que estaba sucediendo en la industria musical, ni por lo que sé que se lleva.

Todo este tipo de cosas quería totalmente dejarlas fuera de mi cabeza para hacer lo más yo que pudiera ser. También tenía curiosidad de saber qué es lo que yo quería hacer ahora. Y haciendo eso me encontré con un montón de sonidos, de formas de escribir que no me había atrevido antes por no sé por qué, pues por mi momento y ya está. Que surgen así. Y me gustaban, me sentía cómoda con ellas. Entonces pensé, es un disco muy diferente de ‘Universo Por Estrenar’, pero a la vez creo que sí que tiene una pequeña conexión.

Bueno, la pequeña conexión que es que es la misma persona. Pero creo que ahí está mucho más abierto, creo que es más valiente. ‘Universo Por Estrenar’ lo era también, pero estaba ahí buscando a ver cómo hacerlo. En este está como deseando soltar también y enseñar las cosas que quería hacer.

Creo que en un momento tan convulso como el que vivimos, un disco como el tuyo, que si bien no presenta la alegría en términos frívolos o simplemente joviales, pero sí aborda un sentimiento tan puro y, en el fondo, tan difícil de encontrar en nuestro día a día, se antoja muy necesario.

Claro, para mí la alegría esa no es la alegría eufórica, como decíamos, no es una felicidad de esta pasajera, no es ese tipo de alegría. La alegría, que siempre lo defino cogiendo la frase de Spinoza, que decía que la alegría era el aumento de nuestras capacidades para existir  y para actuar. Es decir, entiendo la alegría como un potenciador de tu propia forma de ser. Y a mí eso me parece muy fuerte para todo.

Para estar con la tristeza, para estar con todos los sentimientos que haga falta, creo que la alegría, entendida de esa manera, es un motor muy bueno para muchísimas cosas. Entonces, no sé, en ese sentido sí creo que nos puede ayudar, por cómo está todo también. Visto de la manera eufórica, no entro en ello, porque es verdad que no iba por ahí el disco.

Hablábamos antes de Rufus T. Firefly, y creo que hay una conexión muy bonita entre vuestros universos compositivos, por cómo abordáis sentimientos muy profundos, que definen la existencia humana sin artificios, y que trasladáis a las canciones de manera muy natural.

Conecto mucho con lo que dices, porque al final es lo que una busca cuando comparte su música, lo que me estás diciendo tú. He currado muchísimas horas en el disco y que me traslades que te ha llegado una sensación muy pura de todo esto, para mí eso es lo más grande que puedo escuchar.

Escucha ‘Alegría’ de Anni B. Sweet

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