Dirty Projectors – Swing Lo Magellan (Domino)

La primera vez que escuché “Gun has no trigger” no me podía creer que estuviera firmada por Dirty Projectors; aún pareciéndome un single exquisito y redondo, su accesibilidad le situaba en una órbita opuesta a la de los firmantes del mutante y preciosista Bitter Orca. Escuchando el disco al completo, sigo incrédulo pero las piezas empiezan a encajar. Lo que antes eran curvas de vértigo, ahora son rectas infinitas, delineadas por un sonido desnudo, sincero y emotivo, que traza las líneas maestras de lo que debe ser el presente inmeadiato en materia pop.  Las melodías vocales revolotean sobre texturas orgánicas y más directas de lo que nunca hubiera imaginado para una banda antaño caracterizada por su carácter barroco. Podríamos decir que aparcan los arreglos imposibles y abrazan una infecciosa inmediatez..

“Offspring are blank” abre con firmeza y sorprende cuando la aparente calma se torna en nervio con esas guitarras que acompañan al estribillo, mostrando el camino que los nuevos Dirty Projectors emprenden con seguridad y valentía. “About to die”, con esa progresión hipnótica, se antoja irresistible y a estas alturas piensas que esta nueva piel les sienta de maravilla ; ahora es más fácil llegar al corazón de unas composiciones radiantes y desbordantes en sentimiento y talento. Dice Dave Longstreth, cabeza visible del proyecto, que este disco se centra en las palabras, el lenguaje y la melodía, y sin duda triunfa en su carácter de menos es más. Apenas unas palmas y una tenue línea de guitarra es suficiente para dibujar una canción tan dulce como “ Just from Chervon ”, hasta que los demás elementos se van apuntando a la fiesta con total naturalidad. “Dance for you” abrasa con su carácter celestial y vitalista mientras que el tema titular ejemplifica a la perfección lo que aquí persiguen : aligerar el envoltorio para dejar respirar a las melodías. Las letras abrazan al amor y a la vida, con tono afable y sencillo; sólo así se pueden afrontar frases tan aparentemente inocentes como “There is an answer I haven´t found it but I will keep dancing till I do” que repiten en “Dance for you”. El mundo es demasiado complicado ahí afuera y lo último que necesitamos es más pesimismo.

 Más allá del eterno debate sobre el apoyo incondicional de medios como Pitchfork, es innegable que discos como éste se defienden por sí solos al ser escuchados sin prejuicios y con la única intención de disfrutar y evadirse durante poco más de cuarenta minutos. Con él,  los de Brooklyn se reafirman como referente en su terreno, y es que se trata, sin duda, de su trabajo más inspirado (y al mismo tiempo, accesible). A estas alturas no cabe duda de que Swing Lo Magellan ocupará un cómodo y merecido lugar de privilegio en los escrutinios anuales.

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