I Break Horses – Hearts (Bella Union)

Si hay un género musical propio de los 90’s actualmente reivindicado y reviviendo glorias pasadas, ese es el shoegazing tal y como reflejó mi compañero Dani Nieto en su interesantísimo artículo publicado en estas páginas. Este mismo año, algunos otros hechos lo atestiguan: el reconocimiento merecidísimo a los galeses The Joy formidable, el rotundo segundo trabajo – Belong (11) – de The pains of being pure at heart o el ensalzamiento del nuevo disco de M83, Hurry up, we’re dreaming. (11). Un ensalzamiento, alguien tiene que decirlo, desproporcionado: tamaña muestra de reiteración y falta de ideas sólo puede ser encumbrada por quienes han llegado tarde a la pretérita obra magnífica de Anthony Gonzalez.

Otra muestra reciente es la nueva etiqueta que se maneja en el mundo del periodismo musical: el blackgaze, combinación extrema de black metal sin el lastre rancio y shoegazing nacida al amparo de la descomunal carrera de Alcest y que este ejercicio ha permitido disfrutar de atrocidades apocalípticas como la pergeñada por Woods of desolation.

Y una más, el nacimiento de interesantes propuestas como la que me ocupa, I break Horses. El dúo sueco ha publicado Hearts (11), una obra que goza de una heterogeneidad adictiva que evita uno de los principales escollos del género: la redundancia de estructuras inherente por supuesto a su naturaleza, pero, que si no es bien llevada, produce un agotamiento bastante rápido.

Así, a lo largo de sus cuarenta minutos disfrutamos de nueve temas donde el hipnotismo purista (“Winter beats”), la abrasión controlada (“Hearts”), la profundidad hipodérmica (“Wired”), la ensoñación onírica (“I kill your love, baby!”), o el angst más delicado (“Pulse”) nos guían hasta el final dando vueltas alrededor de un carrusel en el que reconocemos el rastro de Cocteau Twins, Slowdive, Stereolab o Mazzy Star.

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