En 1572 Fray Luis de León fue encarcelado por la Inquisición. Cinco años después volvió a su cátedra de la Universidad de Salamanca, y se cuenta que retomó las clases con un “como decíamos ayer”, como si nada hubiera pasado. Ty Segall llevaba 12 años sin pisar Barcelona. El tema «Feel» fue su particular “como decíamos ayer” a modo de apertura del bolo, como si nada hubiera pasado.
Ayer hubo un seminario de distorsión, pedales y volumen en Barcelona por parte de Ty Segall y la Freedom Band. Los músicos californianos, a calzón quitado, fueron midiendo durante las primeras canciones cómo llenar de saturación un espacio tan amplio como la Sala Para·lel 62 de la mejor manera posible. Durante este tramo tocaron los temas más distintivos de sus innumerables discos, mezclados con varios del último y muy reciente álbum Chrome (2026).
La cosa se ponía seria con «Finger», demostrando que la voz de Ty y su capacidad de concatenar acordes sin necesidad de más instrumentos detrás ya son suficientes para llenar el sonido de una sala. Claro que si en mitad de la canción se unen Mikal Cronin (bajo), Emmett Kelly (guitarra y cumpleañero), Ben Boye (teclas) y Evan Burrows (batería), pues ya tienes un cocktail difícil de superar.
Al hablar de decibelios y distorsión, parece que sean dos elementos que garanticen el éxito. Y diría que es justo lo contrario. Que el ruido no sea simplemente ruido, sino el pilar que lo sustenta todo, es una tarea digna de muy pocos. Solo hay que probar a intentarlo para darse cuenta.
Ty Segall a sus casi 40 años ya tiene todo el reconocimiento de la industria y público, pero todavía parece no haber alcanzado su punto más álgido. Cómo sino se explica «Chrome», tema que cierra el disco homónimo. Si ya en el trabajo de estudio surge esa impagable sensación de no querer que termine nunca, en directo se multiplica. Un ritmo galopante que recuerda a la crudeza de Motörhead y la voz de Ty aclamando constantemente “When I died…”, para cerrar la paradoja con “…I was alive”. Todo ello acompañado de los punteos aullantes de Segall. Falso parón y vuelta a galopar. Mitad del concierto y el sudor ya era uno más en la sala.
Quien no conozca a Ty Segall y haya llegado hasta aquí puede sospechar que el músico solo domina el arte de la electricidad. Pero no. Las guitarras acústicas son su otra pasión. En este caso no las trajo consigo al bolo, pero sí tocaron canciones más tranquilas y libres (no del todo) de distorsión. En esos momentos es cuando te das cuenta que el nivel técnico de Ty y la Freedom Band, van más allá.
La canción «She» fue otro directo al mentón justo antes del parón del bis. Un par de minutos de oxígeno, para volver con un popurrí de temas que vibraban en la misma frecuencia. Bajo el paraguas del «Oh Mary» de uno de sus primeros discos, introdujeron un cover del «L.A Woman» de The Doors. Poco más que decir.
Como broche final del concierto, tocaron uno de los temas más conocidos: «My Lady’s On Fire». Una balada perfecta para bajar revoluciones e irse a la cama un lunes con la dosis perfecta de garaje, psicodelia y fuzz.
Foto Ty Segall: Carlos Barrie

















