Dios Bendiga no es técnicamente el primer álbum íntegramente en castellano de Cypress Hill. No se debería olvidar aquel experimento de Los Grandes Éxitos en Español (Ruffhouse / Columbia, 1999) y el esfuerzo titánico de los californianos para convertir sus grandes éxitos, a duras penas, en la lengua cervantina. Eso sí, es el primer disco creado desde el inicio en español, lo cual supone una declaración de intenciones con alguna arista política por ahí suelta. Independientemente de cómo se pueda afrontar este escarceo, el conjunto angelino logra, ahora sí, una mayor naturalidad en sus canciones. Si el esfuerzo de adaptar sus grandes éxitos pudo ser una barrera, ahora tenemos algo más orgánico.
Este lanzamiento también es un compendio de diferentes acentos, las variantes maternas de los distintos colaboradores de este disco, que se refuerza sobre una buena recopilación de sonidos latinoamericanos. Pasan por esta grabación viejos conocidos, como Mellow Man Ace, que reaparece en el sonido canchero de «Wacha Trucha», pero también la sangre fresca de Poe Leos en «Run», para firmar un notable devaneo (más) urbano que permite ir mucho más allá de la marca sonora tan representativa de Cypress Hill.
Coyote, en «Sueños», aparece más como un complemento de lujo, mientras que en «Voló» o «No Tengo Miedo», Sick Jacken, que hace doblete, alterna con B-Real en el peso de la canción. «Saca la bolsita» también rezuma los esfuerzos del rapero de cabecera, aunque en este caso Trueno sale victorioso en la comparativa, firmando un corte bastante digno. La cuestión de B-Real hay que subrayarla. Basta lo anteriormente expuesto y el caso de «Rosas Verdes» para alabar sus ganas y resaltar que, cuando rapea Sen Dog, todo fluye más. Tampoco es extraño, porque el primero parte del aprendizaje, mientras que el segundo se desenvuelve de la manera natural del nativo. Obvio, pero también para agradecer, más que nada porque esa intención forma parte de una estructura voluntarista reseñable.
La Santa Grifa, en «Barrios Perdidos», brinca en el lowrider en compañía de unos Cypress Hill que, en definitiva, en este como en todos los temas, mantienen una coherencia dentro de la variedad. Y qué más reivindicativo que «Otra», corte que rezuma autoplagio por los porros. Tampoco está mal para saber con quién te estás jugando las castañas y, sobre todo, porque incorpora una instrumentación algo distinta y panamericana que da ese sentido de hermandad con la que La Raza pueda identificarse y reivindicarse con éxito desde este nuevo altavoz.
Escucha Cypress Hill – Dios Bendiga















