Scaled Alps es una banda de Los Ángeles formada por James Quentin Devine (voz y letras), Anthony Percoco (guitarras y teclados), Sean McCarthy (batería) y Steve Fishman (contrabajo y bajo eléctrico). Aunque el grupo no parece interesado en hacer música fácilmente etiquetable, sí que podemos destacar algunas características importantes de su estilo. Por ejemplo, la combinación de guitarras intensas, una electrónica oscura, piano, groove y una especie de pop psicodélico nocturno. A todo ello hay que añadir una interpretación vocal grave y de fuerte personalidad que según la canción puede recordar a Richard Hawley, el último Nick Cave, Chris Isaak o incluso Tom Waits.
Scaled Alps además tienen la particularidad, rara en estos tiempos que corren, de ser reacios a aparecer en redes sociales. Una decisión meditada que, según ellos, contribuye a presentar su música de una manera más directa y alejada del flujo permanente de publicaciones y contenidos promocionales.
Su último disco hasta la fecha, Let The Alpine Play, vio la luz el pasado verano con el sello Blue Hell. El álbum fue grabado de una forma un tanto apresurada: dos días dedicados a la escritura y las maquetas, otros dos días de estudio. En total son 16 canciones que funcionan como sucesión dinámica de ideas y atmósferas, discurriendo la mayoría por esa oscuridad vocal y sonora que hemos comentado anteriormente. Entre ellas hay temas breves que funcionan como fogonazos, pequeñas píldoras que presentan una idea pero no la desarrollan más allá de un minuto. Incluso hay alguna de 30 segundos, como «Selling it».

También hay otras canciones con un formato más ortodoxo y un minutaje más habitual. En ellas se puede entrever mejor el universo de Scaled Alps, uno en el que la ciudad de Los Angeles y sus ambientes nocturnos son protagonistas. Canciones como «Neo noir (Stelvio)» reflejan bien esa idea de decadencia y luces de neón, elegancia y violencia. Es por ello que la escucha completa del disco tiene cierta continuidad, una atmósfera común a la mayoría de las canciones, pero al mismo tiempo participa de esa sensación de cambios continuos, de titubeo entre la fascinación y el desencanto. «Slow motion» es buena muestra de esa esquizofrenia que domina el disco, pasando en cuatro minutos de un pop elegante y ensoñador a algo parecido al death metal más agresivo.
Este nuevo álbum de Scaled Alps es tan diverso y amplio que lo mejor es que lo escuches y saques tus propias conclusiones. No es para impacientes, eso sí. Aquí te lo traemos desde su página de Bandcamp, pero también puedes escucharlo en Spotify.



















