El librito que nos ocupa, en realidad, no tiene demasiado misterio. O sí. Todo depende del significado que queramos atribuirle a la palabra misterio y si nos derivamos a su inevitable sentido de lo oculto. El escrito de Levi Stevens está cimentado sobre sus encuentros con John Balance y, aunque no se mencione de manera explícita en el título, de Peter Christopherson. Pero quizá no contenga tanto material como para hacer pivotar sobre él una historia que no es ni la más densa ni la más detallada.
Sin embargo, hay una cuestión que subyace en este tipo de obras: su principal valor, su verdadero punto de interés, reside en complementar desde la primera persona algunos aspectos de los sujetos de estudio. En este caso, quien escribe tuvo cierta cercanía e inmersión con el sugerente entorno de John Balance y Peter Christopherson. A partir de las interrelaciones y de las experiencias que pudo compartir con ellos, así como de las cuestiones vinculadas al espacio físico, el relato adquiere un poder descriptivo capaz de traducir su literatura en palpitaciones.
Estas sensaciones están, lógicamente, vinculadas y mediatizadas por todo aquello que conocemos del universo ocultista y de la experimentación que atravesó prácticamente todos los ámbitos humanos, lúdicos y musicales de los integrantes de Coil.
En su afán de lo extremo y de lo marginal, ambos emergieron como figuras centrales que proyectaban unas vidas al límite. Y es precisamente por ahí por donde deambulan algunas de las historias de este libro, y todas coinciden con las definidas (y más arraigadas) en ese imaginario colectivo que el grupo desprendía.
Puedes adquirir el libro Recordando a John Balance. Mis encuentros con Coil en la web de Aurora Dorada.




















