Una señal del estado de la industria musical española es que una artista como Carolina Otero, gran compositora, polifacética, extraordinaria intérprete y cantante, tenga que moverse por unos niveles muy inferiores a los que merecería. Sus trabajos con The Someone Elses, o con otros proyectos paralelos, no tienen desperdicio. Su personal visión del rock alternativo de los 90, desde su admiración confesa por Veruca Salt o PJ Harvey hasta el pop rock más melódico de gente como Weezer o los Hüsker Dü más accesibles, se filtra en todas sus creaciones. Su anterior disco, Popalina (No Aloha Records, 2023) ya era una maravilla, pero diría que con Lilith Lo Sabe (Hurrah!, 2026) se ha superado a sí misma.
“La llorona de Europa” debería estar sonando en todas las emisoras que sigan apostando por eso que un día llamamos pop rock. Hay grupos que lo están petando con este estilo guitarrero y desenfadado que no tienen demasiados himnos tan redondos como este. Pegadiza hasta el escándalo, con unos coros perfectos y una voz solista todavía más expresiva y sólida. Y cantando en castellano, como corresponde a una autora que también escribe poesía con la misma desenvoltura.
Pero estamos solo ante la primera canción del disco y hay muchas más que merecen comentario. La sorprendente “Lilith” por ejemplo, con Carolina cantando de una forma extraña, no sé si satírica, una letra que se sale de lo común y con un estribillo tan efectivo como reivindicativo. Carolina es una artista comprometida socialmente, aunque en general no suela tirar por los caminos más explícitos, y el uso del mito de Lilith es una buena opción para criticar el tratamiento que reciben las mujeres en demasiados ámbitos de la vida. “Hombre random” es más directa, desde luego. En “Sierva de amor” también es bastante clara respecto al rol femenino que se espera no solo en las relaciones sino en cualquier ámbito y a lo largo de toda la historia. “Corredora de fondo” es otra de las canciones más críticas a ese respecto, con frases que si las escuchas bien ponen los pelos de punta.
Dejando aparte las letras, que desde luego merecen mucha atención (para mí, un gran acierto que una poeta como Carolina se decidiera finalmente a escribir sus canciones en castellano), el disco es pegadizo y disfrutable desde el principio hasta el final. No hay ninguna canción de relleno, cada una de ellas tiene ganchos melódicos, frases geniales, guitarras estratosféricas o ritmos contagiosos que le dan al conjunto un aroma a clásico del rock alternativo. No me he olvidado de la versión de “Wuthering heights” que cierra el disco, aunque me parece anecdótica en el conjunto del álbum.
Lilith Lo Sabe tiene un mensaje potente, necesario y profundo, sin duda, pero además es uno de los mejores discos en castellano de lo que va de año atendiendo a aspectos estrictamente musicales. Rock de calidad, indie rock de primera clase, punk pop o noise punk… Elijan el estilo que quieran, pongan la etiqueta que sea: el disco destaca en todas ellas, y tengo la sensación que la producción de Paco Loco ha tenido su parte de responsabilidad. Sería una lástima que un trabajo tan redondo en todos los aspectos pasara inadvertido.
















