Cuenta la artista sueca Nina Winder-Lind -integrante del grupo The New Eves– que su estancia en Inglaterra iba a ser por unos pocos meses para estudiar en una academía de música, pero las cosas no fueron como ella pensaba. Brighton le ofreció la oportunidad de actuar en jam sessions de improvisación en donde ella tocaba el chelo, y la escena local acabó por seducirla tanto que, con el paso de los días, acabaría por conocer a sus compañeros de los antes mencionados The New Eves que debutaron el año pasado con un notable disco.
La historia detrás de su debut a su nombre, Wild Love (Transgressive, 2026), era la necesidad imperiosa de dar a conocer unas canciones que tenían un recorrido expresivo que se alejaban a los de la banda, y lo que parecía que iba a ser un epé de cinco canciones, ha acabado siendo un disco de once canciones que, valga decirlo ya, demuestra su notable potencial como compositora.
En alguna entrevista Winder-Lind comenta que estas canciones nacieron de la urgencia por transmitir sus emociones a través de su voz a punto de romperse, y los punteos de guitarra angulosos, líricos y siempre al límite de rugir. Cantar desde la entrañas, desde las vísceras, acaba por llegar al oyente de forma elocuente, y ella tiene esa virtud.
“Sweet Hassle” abre el disco con una melodía saltarina que puntea la flauta de Ella Oona Russell. La dicción de nuestra artista siempre ocupa el centro de atención en todo el trabajo, aunque detrás ocurren cosas muy interesantes. Los ecos a Lou Reed se dejan entrever en “Girls” con unos arreglos excelentes de metales para acentuar la expresividad de la pieza.
Los rasgueos de guitarra a lo Television van enhebrando “Headfirst”, aunque su pasión por Patti Smith da rienda suelta, y la canción fluye hacia tonalidades armónicas muy similares a la de “Gloria”. La voz trémula y las notas de piano esculpen la belleza otoñal de “Grandma & Robert De Niro” con resonancias a Sarah Mary Chadwick, mientras que un órgano circense delinea “HYMN” que apuesta también por el ideario folk. Más teatral vocalmente, y con Patti Smith de nuevo como referente, otro punto álgido del disco es “You’re Not An Angel”, con la commpositora dejándose la vida en cada sílaba, y la pieza final, “Foremothers”, parece hablar con sus antepasados de sexo femenino con versos como “Toqué la guitarra eléctrica por vosotras / por ti, mi abuela / y por tu madre, y por su madre / y por su madre, y por su madre”. Catarsis emocional para llegar al final de un trabajo excelente.













