Quienes encontramos en el universo Standstill más allá de los estrictamente musical –que ya es mucho-un apoyo esencial para afrontar nuestro día a día, nos quedamos huérfanos por completo cuando anunciaron su separación en 2015. Afortunadamente, en 2024 tuvimos la inmensa suerte de contar con su regreso a los escenarios.
Nada podía hacer presagiar si esa reunión sería tan sólo algo puntual o llevaría acarreada una segunda etapa de vida para la banda. Yo creo que ni ellos mismos lo supieron en el momento de juntarse de nuevo. Pues bien, la dicha nos embargó con el anuncio que dieron desde el propio escenario donde se celebró un gran concierto en Madrid a principios de año: su vuelta al oficio que da sentido a su existencia iba a tener continuación en estudio.
Y, como iba siendo habitual en sus últimos lanzamientos discográficos, no podía tratarse simplemente de publicar un disco y ya, no. En esta ocasión, su música vendría acompañada de una novela gráfica que ya tenemos entre manos, Vida y Obra de Un Titiritero, a cargo de su líder Enric Montefusco y del dibujante Oriol García Quera.
La idea surge después de la fascinación que atrapó a Enric en compañía de su hijo cuando descubrieron la obra de Oriol a través de los comics históricos que fueron tomando prestados de la biblioteca a la que solían acudir para guarecerse de las inclemencias invernales a través del recogimiento de la lectura. Al descubrir su obra, el propio músico nos relataba como quedaron prendados de lo que allí se contaba, llegando a encontrarse padre e hijo llorando juntos en la cama con las primeras lecturas nocturnas que hicieron de su obra gráfica. Fue ese momento revelador cuando el compositor decidió que Oriol sería el encargado de plasmar la idea que rondaba su cabeza para darla forma y contactó con él.
Vida y Obra de un Titiritero, el cómic, el disco (a publicarse el próximo otoño) y el espectáculo que completará más tarde todo el concepto, gira en torno a los motivos que han empujado a la banda a volver a los escenarios tras su traumática ruptura. Nada nuevo para quienes somos fervientes fans y sabemos que la propia justificación de hacer arte es el motor básico de Standstill; y el fin último que conlleva esta gesta es el de sacar lo mejor de uno mismo y ofrecérselo a los demás en forma de música, pero bien podría servir para cualquier faceta de la vida. En un mundo comido por el cinismo y la frivolidad, no imagino objetivo más puro y salvador. De siempre esta honestidad a flor de tierra y esa trascendencia cierta y valerosa ha hecho torcer el gesto a algunos dentro y fuera del negocio, pero a nosotros, su ejército de fieles, bien nos trae al pairo y nuestra gentil militancia constante, fiel y discreta ha sido la tierra sobre la que Standstill han plantado las semillas que germinan en este ansiado y bonito regreso.
El comic puede considerarse una obra complementaria y en cierta manera autónoma de lo que será el disco, si bien su sentido más pleno lo tendremos con nosotros cuando el puzle se haya completado del todo. Cargado de tremendo simbolismo, de ese marca de la casa que va desde lo estrictamente íntimo y personal hasta mutar en altavoz universal, textos que plasman buena parte de lo que serán las letras del álbum y una ambientación medieval, Vida y Obra de Un Titiritero se sustenta en un precioso dibujo, una sensibilidad reconocible y un viaje de redención personal donde no falta el conflicto, el sufrimiento y el sacrificio que cobra todo su sentido en la agradecida contraprestación de querer dar lo mejor de uno mismo con lealtad, amor y valentía. Un ejercicio purificador en el que perderse entre sus páginas con deleite, paciencia y afán observador, mientras esperamos con alegría y emoción el disco que ponga música a estas maravillosas viñetas.
Puedes comprar el cómic: Vida y Obra de un Titiritero de Enric Montefusco y Oriol García Quera (Astiberri Ediciones) en la web de su editorial.


















