Hay algo curioso en la trayectoria de Nothing But Thieves. Cada nuevo lanzamiento parte de lo ya construido para cuestionarlo y buscar una dirección nueva, como evitando que el éxito de una fórmula termine por parecer que se están acomodando. Ya no suenan como una banda que busca desesperadamente hacerse un hueco entre los referentes del rock de estadio; ya forman parte de ese grupo y ahora se esfuerzan al máximo por mantener ese estatus.
Con Stray Dogs, dejan atrás la arquitectura conceptual del exitoso Dead Club City y apuestan por una fórmula más directa, llena de guitarras con brío, melodías expansivas y la voz de Conor Mason llevada una vez más hasta sus límites. Grabado en Angelic Studios, el mismo lugar donde trabajaron en su debut, el quinto álbum de los británicos retoma aquel impulso inicial, muy deudor del rock alternativo noventero, pero sumando la experiencia que les da todo lo vivido.
El resultado es un disco más inmediato y deliberadamente menos pulido. Una especie de vuelta a casa con una crudeza más orgánica que su antecesor. Desde su apertura con «Stray Dog», nos encontramos con guitarras que remiten sin disimulo a los primeros Muse y que nos llevan a un viaje hacia la contundente «Testosterone» o la efervescente «Evolution», hechas a medida para agitar a las masas. Pero es «Baby Kool (Evelyn)» la que se erige como el verdadero centro de gravedad del disco, un tema muy grunge que se mueve con una naturalidad apabullante y se cuela desde ya entre lo mejor que hayan facturado nunca.
Líricamente, Stray Dogs es un disco sobre encontrar a tu gente por el que asoman matices interesantes como los que aportan «Death in the Backseat», que introduce una tensión oscura y urgente; «#5», que descoloca con una atmósfera deliberadamente extraña o «If You Don’t Have Someone to Love» leva esa búsqueda de conexión hacia un terreno más vulnerable, mientras que en «AI.Jesus» miran hacia la relación entre tecnología, fe e identidad y recupera esa grandilocuencia a lo Muse.
No todo es una explosión de intensidad, ahí también están «A Different Kind of Happiness» o «I Needed You Then, I Need You Now» para rebajarla dándonos un contrapunto que hace respirar a un conjunto que cierra con un halo de esperanza y apunta a resonar con fuerza en los escenarios.




















