Víctor Coyote ha fallecido esta mañana. El artista nacido Víctor María Aparicio Abundancia, originario de la localidad pontevedresa de Tui no solo fue un gran músico y compositor, sino que era un genial diseñador gráfico, ilustrador, dibujante de cómics, escritor, pintor, director de cine y actor.
Un personaje polifacético e inclasificable que se dio a conocer a principios de los 80 como parte del grupo madrileño Los Coyotes, que también componían Fernando Gilabert como guitarrista, Ramón Peñas al contrabajo y Fernando del Valle en la batería.
Un combo imposible que más allá de integrárseles en La Movida, fundían el rock and roll más clásico, con el pshychobilly y el punk. Fichan por Grabaciones Accidentales (GASA) para editar su debut, Extraño Corte de Pelo (1982) al que le sigue el también crampiano Ella es tan Extraña (1983) cuya portada venía acompañada de unas gafas 3D.
La constante evolución
Fue a partir de este disco cuando cambió todo. El inquieto Víctor Aparicio empieza a investigar la fusión del swing y la rumba, esa que fundía Nueva Orleans con el Caribe y de ahí empieza un viraje hacia lo latino y el mestizaje, convirtiéndosela en pioneros absolutos de nuestra escena.
Ese sonido empieza a filtrarse en sus nuevas canciones, para terminar de explotar en el curioso Mujer y Sentimiento (1985), un álbum que vira hacia estas sonoridades, sin abandonar el poso psychobilly y surf tan reconocible.
Los Coyotes de Víctor Abundancia no quedaron satisfechos y siguieron evolucionando hacia diferentes caminos, como se vio en siguientes entregas como Las Calientes Noches del Barrio (1987), De Color de Rosa (1988) o Esta Noche me voy a Bailar (1989), ya con Fernando Gilabert y Víctor como dúo. La aventura se cierra con Puro y Sentimental (1989) y Tocando sus Éxitos (1991), con una conjugación de lo más peculiar con músicos latinos, caribeños y gitanos.
Víctor Coyote en solitario
Como apunta su sello El Volcán: «Los Coyotes se disolvieron en el año 1992 y Victor -ya como Víctor Coyote– comenzó una carrera en solitario caracterizada por lo que ya había defendido en el grupo: la incoherencia musical mas coherente. Esto es, intentar no aburrir al público, intentar a la vez que éste siga sus movimientos e intereses musicales y, sobre todo, practicar la fe en la música popular antigua y moderna
(…) Pero que nadie se lleve a engaño, en el fondo de esta supuesta variedad estilística se identifica perfectamente el sello del Coyote: Nunca hubo artista que, haciendo confluir influencias musicales tan dispares, haya conseguido una voz tan personal e identificable».
Su discografía en solitario es, por tanto, una ampliación de ese talento tan peculiar como marciano, que dejó discos para el recuerdo como Lo bueno, dentro (1995), ese disco grabado entre Madrid y Brasil, que incluía la canción «Jaguarundí«, sintonía de la Vuelta Ciclista a España. No queremos olvidarnos de otros como el muy noventero Lucha de migajas (1999), De pueblo y de Río (2014) o Las Comarcales (2020). Era uno de los músicos seleccionados para participar en la próxima edición del ciclo AIEDeNuevo.
Más allá de la música
Rellenaríamos muchas páginas hablando de todas las ramificaciones del talento de Victor Coyote, nos quedaremos con algunas de las más recientes, como el libro Cruce de Perras y otros relatos de los ochenta (2026); el cómic-single Si Te Falta Calle; el magnífico Días de Alarma, colección de ilustraciones hechas durante el confinamiento y poco después, la maravillosa portada que realizó de Diagonal Battiato de Chema Domínguez, que el propio autor le encargó personalmente para inmortalizar al autor siciliano.
Descanse en paz.


















