¿Sónar Barcelona ha muerto o estamos ante una estrategia de marketing para anunciar una nueva etapa? El festival ha sembrado la incertidumbre al publicar en su web oficial y en sus redes sociales la esquela «Sónar ha muerto», acompañado de las fechas 1994-2026 y de un libro de condolencias.
Por ahora, la organización no ha aclarado el significado de esta campaña, que llega en un momento de cambios internos y dudas sobre el futuro del certamen. La salida de sus fundadores, Enric Palau, Ricard Robles y Sergio Caballero, y el nombramiento de François Jozic, fundador de Brunch Electronik, al frente del proyecto han alimentado las especulaciones sobre una posible transformación. ¿Es el final de una etapa o una maniobra para captar la atención antes de anunciar novedades?
La incertidumbre también está ligada a KKR, el fondo de inversión estadounidense que entró en el accionariado de Superstruct Entertainment, matriz de Sónar, en octubre de 2024. Su papel como promotor inmobiliario en territorios ocupados por Israel, provocó en 2025 una campaña de boicot que se tradujo en la cancelación de más de treinta actuaciones.
La dirección del festival condenó el genocidio contra el pueblo palestino y defendió su independencia artística, aunque señaló que no controla las decisiones de inversión de KKR.
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