Escribir sobre Pascal Comelade daría para llenar páginas y páginas acerca de su vida y obra. El músico franco-catalán es un referente sin parangón en las músicas de vanguardia con un marcado acento mediterráneo, tanto en sus discos en solitario como en sus incontables colaboraciones, sin olvidar el grupo que formó junto a Cathy Claret llamado Bel Canto.
Pascal es la viva imagen de la pasión por la música. Un amor visceral y que no conoce límites. Desde muy temprana edad ha sido un comprador compulsivo de música, y los géneros no conocen límites en su mente: minimalismo que él fue humanizando con el traqueteo de los sonidos de sus instrumentos de juguete; rock y pop y cultura popular (todo se integra en un totum revolutum; y el dadá y Marcel Duchamp como referentes en su arte. Comelade es un artesano de este oficio, y lo que más le gusta es jugar con los elementos -muchos de ellos son materiales de desecho- y dotarlos de nueva vida, reimaginar una cosmología en donde tienen cabida Fellini y Nino Rota; las sardanas y los valses; Nicholas Ray y la escritura automática; la noche portuaria y las notas que se dan a la fuga en un pentagrama de ensueño.
Lleva más de de cuarenta años de carrera. Siempre haciendo lo que le ha dado la santísima gana, siempre confeccionando canciones que tensan las dinámicas de las esencias: todo es bastardo (o no es) en su mundo. Esa idea ha seducido a innumerables artistas que se han acercado a su laboratorio mágico: que si Richard Pinhas o PJ Harvey -algo de celebridad le llegó gracias al magistral L’Argot du Bruit (1998) en donde colabora Harvey en los temas «Love Too Soon» y “Green Eyes”-, pasando por Robert Wyatt, Víctor Nubla, Sisa, Cabo San Roque, Enric Casasses, Mark Cunninghan o Pau Riba entre otros muchos. Una vida entera colaborando en un ejercicio de pasión por su oficio y de apoyo mutuo.
Siempre es recomendable llamar a la puerta del de Montpellier. Una de las tantas formas de entrar en sus inconfundibles sonidos es a través de uno de sus mayores vicios o virtudes, las versiones. En este volumen Métaphysique Du Hit-Parade (Week-End Records, 2026) se recopilan algunas de ellas que han ido incluyéndose en sus discos. Encontrarán maravillosas lecturas muy sui generis de “Come As You Are” de Nirvana con un piano de juguete que toma el protagonismo, una reconstrucción del “Purple Haze” de Jimmy Hendrix que se parece más a una habanera, se lleva el “Johnny Guitar” de Peggy Lee hacia parajes crepusculares de un Meditarráneo fantasmal, “Sheena Is A Punk Rocker” de los Ramones la vuelve a esculpir hasta convertirla en una fantasía felliniana, o el “Sunny Afternoon” de los The Kinks se la devora y la deja en los huesos. Un genio sin igual.

















