La clausura del Pop CAAC de Sevilla que ha reunido a artistas ya consagrados como Amaia o Love of Lesbian, puso su broche final con la elección acertada de Carolina Durante, una banda que ha corroborado tras su último álbum, Elige tu propia aventura (2024, Sonido Muchacho / Universal) que han salido de la zona de confort explorando nuevos sonidos, y que no son sólo una “one hit wonder” sino capaces de ofrecernos mucho más que simples canciones enérgicas y divertidas, trasladando esas nuevas influencias del britpop o el instrumentalismo psicodélico a la teatralización de su puesta en escena.
Así tras una espera de 45 minutos, tras la actuación de la banda pop Cariño y de los murcianos Perro que vienen pisando fuerte con su post punk garagero, aparecieron los miembros de Carolina Durante con una escenografía que simulaba una oficina con su ascensor, sus ordenadores…. y la sintonía de fondo de la serie “The Office” para reflejar la rutina, el caos y problemáticas más transcendentales.
Ataviado con gafas de sol, Diego Ibáñez, iba desprendiendo un aura indiscutible y eligió la canción perfecta, “Joderse la vida», para sumergirnos en esa claustrofobia emocional a través de sintetizadores machacones. A partir de ahí, comenzó el show con un potente directo donde la banda nos regaló un chute de energía sin dar tregua al descanso. Siguieron con “Aaaaaa#$!&” donde la potente batería nos transportó a ese sonido de redoble tan característico de Los Planetas, acompañado de letras sarcásticas que los han elevado a banda generacional.
Tras “Cementerio (El último parque)” y Misil” llegó “Tempo 2” de sus último disco, con aires britpop y guitarras a lo Blur, para narrar la conexión en las relaciones amorosas y esa dualidad inexplicable con la que Diego ha logrado conectar con distintas generaciones y que arrancó la euforia se sus seguidores, para rematar con “Perdona (ahora sí que sí)” donde en lugar de Amaia, Paola Rivero de Cariño ejerció de voz femenina, creando una conexión mágica con un público de veinteañeros no dejaban de cantar al unísono desgañitándose en esas «Se me olvida que no me quieres, sobre todo cuando es viernes» que la sentían como si las estuvieran viviendo en propia persona.
Así continuó la tralla con «Granja escuela» y «Dios plan», para mostrarnos el Diego más histriónico que nos atrapaba con sus espasmos eléctricos y sus peculiares pasos de baile en «Tomé café”. Con tanto café, Diego ya estaba como una moto y no dudó ni un momento en unirse a su público de manera literal, tirándose a la marea humana que lo transportaba cual mesías en “Moreno de contrabando”. Con “Monstruo” llegó uno de los momentos más divertidos y tan absurdo, como muchas escenas cotidianas laborales, representado por un monstruo de post-it de papel que atacaba a los integrantes de la oficina ficticia y que estalló con la mítica «Cayetano», himno generacional que sigue de plena actualidad sustituyendo su denuncia política por la frase «Ahora votan a VOX, antes a Ciudadanos».
El cambio de registro musical llegó de la mano de “San Juan” acompañado de un trío de cuerdas y viento a lo Flaming Lips, y que terminó con el público coreando el estribillo cuando había finalizado la canción. Esta orquestación experimental siguió con «Elige tu propia aventura», donde trompeta violines y violonchelo se fusionaban en una nube melódica con el vocalista cantando a través de un teléfono, creando un original sonido que viene marcado por el cambio de registro y evolución del grupo.
Las emociones juveniles ya estaban a flor de piel cuando arrancó «Probablemente tengas razón», uno de los temas de más sensibilidad lírica de su último trabajo que el sentido público siguió a modo de karaoke y que saltó alguna lagrimilla, como se pudo percibir a través de las imágenes enfocadas en las pantallas,
Tras la depresión emocional, ya el público necesitaba fiesta, así que no dudaron en abrirse para montar un coordinado pogo que estalló con otros de sus clásicos, «Las canciones de Juanita». Tras el descargue de energía, el cantante entro en el tramo final de este viaje emocional con “En verano”, “Yo pensaba que me había tocado Dios” y “Normal”, y adelantando que no habría bises para evitar la decepción de un público entregado que predecía el último regalo que probablemente se haya convertido en su nuevo himno, la emotiva «Hamburguesas”, para ofrecer un mensaje de esperanza necesario para la juventud con un mensaje de reivindicación de colectividad, de la importancia de la amistad y las relaciones sociales en un mundo cada vez más aislado.
Un cierre perfecto que confirma el estado de gracia de una banda, y sobre todo de un frontman que no sólo han certificado que han llegado para quedarse, sino que han sido capaces de dar un paso más allá para convertirse en una de las bandas de referencia dentro de la escena nacional.
Foto Carolina Durante: Gloria Jiménez



















