Un giro relativamente inesperado el que da la carrera musical de La Fiancée Solitaire, el alias tras el que María Guerra, cordobesa de cuna y madrileña de acuñación, se pone la máscara artística que puede que sea la careta de realidad con la que se enfrenta a los fantasmas, simas y devaneos con el lado oscuro que todos asumimos a diario. Ella, quizá harta de un posible encasillamiento en la etiqueta de promesa-del-indie-local, aunque quienes la conocemos sabemos de su total desapego por marcas y adscripciones encorsetadas, torea los vaivenes del destino estableciendo su propia trinchera emocional y escribiendo canciones de tonos opacos, atravesadas por un halo de verdad relativa y anclada en un tiempo remoto en el que el arte y la comunicación humana iban de la mano, uno como vehículo de expresión y la otra como base de toda evolución artística.
En este EP concreta sus querencias más recientes y las empaqueta en una nube de sonidos sintéticos producidos por el gran Álvaro Tarik, referente absoluto de la escena, a años luz del resto de contemporáneos y últimamente enfrascado en el proyecto Summer Spree, donde da rienda suelta a su exquisito gusto por el electro pop. El paisano la suelta en un mar de teclados, programaciones y ritmos sincopados para que nade a placer entre claroscuros melódicos que no buscan coherencia sino expansión en temática y libertad de expresión. La base ochentera de la que nacen “Cha cha moon” (¿la canción más bailable de su repertorio hasta el momento?) y “Espuma y ruido” contrasta con el ancla maquinal, cercano al tecno industrial, de “Amor templario” o la dispersión atmosférica de “Bestia miel”, puede que el tema más explícito acerca del momento actual de la artista. Reflexión y tempestad, memoria sólida y falsas esperanzas.
Hay en estos cortes un brillo especial, el reflejo de un camino incierto pero trazado a conciencia, como los recuerdos arrollados por la ansiedad de un tiempo que nunca llega de los que parece hablar en “Reinos de nadie”. Referencias a la luna, sirenas, riberas, algas… Imaginería imposible en momentos de incertidumbre a los que enfrentarse con apenas una voz frágil y un ambiente íntimo, tan amable como perturbador. No en vano MC Guerrita, hermanísimo y figura destacada de la escena rap underground hispana, añade unos versos certeros como conclusión de un viaje por diversos mundos paralelos que confluyen en este, que tal vez sea el escenario más prometedor posible.
Orquídea Motor debe entenderse como antesala de producciones más ambiciosas, si es que dicho término entra en los propósitos de una compositora humilde empeñada en esparcir su creatividad en direcciones diversas y puede que por eso mismo proclives al despiste. Ha empezado a hollar el camino, ahora sólo falta que los pasos sean cada vez más seguros.















