DIIV son una de las formaciones que mejor ejemplifican cómo la música de nuestro tiempo reinterpreta, adapta, pervierte y saca jugo a movimientos musicales que en su momento cambiaron las reglas del juego.
Después de la densidad guitarrera de Deceiver (2019) y el pesimismo del lacónico y reverberado Frog in Boiling Water (2024), Zachary Cole Smith y compañía buscaban ampliar su sonido con la colaboración del reputado productor A. G. Cook (Charli XCX, Caroline Polachek). Un Cook que arrancó con la idea de destruir y reconstruir sus maquetas al estilo de Screamadelica, pero terminó viendo que lo más adecuado era aprovechar el potencial del grupo en directo, priorizando la grabación de baterías y la experimentación con pedales y guitarras frente al trabajo digital.
El resultado es lo que Zachary Cole Smith define como «La Nueva Alternativa» y su sello amplifica con sorna: «Esta es la Nueva Alternativa: un nuevo género para el siglo XXI. Más específicamente: un nuevo género para la música optimizada, financiada por capital de riesgo, super deluxe, remezclada, mejorada con IA, perfeccionada algorítmicamente, salvaje oeste de los años 2020, donde un millón de reproducciones es genial, mil millones aún mejor, y un billón está al alcance de la mano».
ZIRP!, llamado así por las políticas de tipo de interés cero que nos arrastraron a un mundo de startups fallidas y nos convirtieron a todos en «usuarios» atomizados, es el disco más abiertamente pop de DIIV, que apuestan por una instrumentación más fragmentada y definida. Aquí las guitarras siguen siendo protagonistas, pero alternan los esperados muros de sonido con riffs más cortos, líneas melódicas muy reconocibles y efectos electrónicos que modifican su textura.
Como vimos desde ese primer adelanto llamado «The Fountain», se respira una búsqueda que no se queda en su habitual «ruido» entre el shoegaze y el grunge. Aquí nos encontramos con un riff expansivo, una base rítmica contundente y una melodía mucho más expuesta de lo que nos tenían acostumbrados. Enseguida, «Kid» reduce la intensidad y apuesta por guitarras más limpias y una interpretación vocal más delicada, mientras que «When the Glow Came for Us» conserva la oscuridad de su anterior etapa y recupera sus habituales capas envolventes.
Vemos cómo la sombra del grandioso Loveless (1991) de My Bloody Valentine y la manera en la que Kevin Shields aplicaba su personal tratamiento a las guitarras se proyecta de manera evidente en temas como «Dare Me», «Us Against You» o la emocionante «My Star». Por su parte, la vertiente más pop aparece en «The Crash» y «Trillions», mientras «Evangelizer» apuesta por una deconstrucción muy interesante, en la que cuesta distinguir la frontera entre guitarras y sintetizadores. Todo termina con la atmosférica «Idiot in The Sky», una especie de bálsamo que más que ayudar a echar el freno, anima a volver a empezar para descubrir lo que no habíamos apreciado en escuchas previas.
ZIRP! es un disco interesante, valiente, pero algo irregular. Se respira más contraste, movimiento y riesgo, aunque siguen lejos de entregar ese trabajo memorable con el que den el puñetazo en la mesa que muchos esperamos desde hace tiempo.


















