Han pasado muchas cosas desde que Phoebe Bridgers publicara Punisher (2020), disco que la consagró como una de las compositoras más reverenciadas del nuevo indie folk. Giras, muchas colaboraciones, rupturas sentimentales, la muerte de su padre… y no mucho después la puesta en marcha del súper grupo boygenius junto a Lucy Dacus y Julien Baker, tras cuyo gran éxito, decidió desaparecer tomando un receso necesario que dejó a sus seguidores en vilo.
Lost Weekend refleja este periodo de pausa, en el que por salud mental se alejó de la vida pública harta de los efectos de la fama. En sus dieciséis canciones aborda de manera explícita todo lo vivido, disfrutado y sufrido, del fin de su relación con Paul Mescal, al duelo por el fallecimiento de su padre, así como el surgimiento de un nuevo amor junto al humorista y músico Bo Burnham, quien tiene bastante presencia en algunos temas del disco.
Producido junto a Tony Berg, Ethan Gruska, Jack Antonoff y Alex G, no abandona ese característico lirismo confesional que se espera de ella, también se abre a una paleta sonora que va desde el fuzz rock y las fusiones folk de banjo y guitarra, hasta arreglos de cuerdas o sintetizadores espaciales que nos recuerdan a las ambientaciones de Sufjan Stevens, una expansión en toda regla que engrandece lo que hasta ahora conocíamos de ella.
El vocoder que inunda ese prólogo llamado “The Outside”, da paso a 50 minutos íntimos y nocturnos, rápidamente sacudidos con esa joya llamada “Lost Boys” que conocimos como primer adelanto. Con una factura impecable y un relato que golpea allí donde más duele, nos hipnotiza en «Kill Me» y se muestra rockera en la romántica “Bobby”, mientras adopta un halo cinematográfico en “As Above”. Afloran los recuerdos a su padre en “Still Standing” y “Never Going Back!” y no faltan las puyas a su ex en “The Governor’s Waltz». Hay verdaderas piruetas sonoras, como el tema titular, una “Lost Weekend” que es pura artesanía y escuchamos en dos partes. Lucy Dacus y Julien Baker se unen a ella en la bonita “Haunted” y Cameron Winter de Geese en «I Can’t Wait», mientras que Burnham aparece en las antes mencionadas “The Outside”, “Bobby” y “Never Going Back!”.
Todo ello constata que Phoebe Bridgers sigue siendo una fuerza creativa imparable, capaz de transformar el amor y la pérdida en una experiencia catártica, y de recordarnos que, incluso en la oscuridad más profunda, siempre hay una historia que contar.

















