Comienza la liturgia y los devotos nos sometemos una vez más a la doctrina del padre omnipresente y omnipotente. 35 grados a la sombra no van a impedir rendir pleitesía al Dios León.
Hiperprolífico en su carrera, Van Morrison viene a presentarnos su última obra, Somebody Tried To Sell Me a Bridge. Blues virtuoso e intimista de un artista que en este disco nos invita a no ser seducidos por cantos de sirena ni a caer en el engaño fácil.
La noche comenzaba con los primeros temas del último trabajo y avanzaría hacia la más pura excelencia, homenajeando a Ray Charles y John Lee Hooker y regalando virtuosismo a un público entregado y encantado con algunas de las canciones fetiche del «octoañero» (me niego a llamar octogenario a Van Morrison).
Con «Have you ever loved a woman» sentimos estar dentro de su maravilloso e icónico album en directo «A night in San Francisco». (¡Qué noche tuvo que ser esa noche!). La increíble banda superó un pequeño momento de crisis al inicio de «Back to writing love songs», parece que el bueno del jefe cambió el setlist sobre la marcha y pilló al guitarrista Dave Keary -soberbio todo el concierto- y coristas desprevenidos.

«When the rains came» fue el momento más atmosférico e intimista y todos entramos en trance de la mano del gran y mítico bajista David Hayes. Con «Real real gone» llegamos el éxtasis gracias a la formidable voz de Sumudu Jayatilaka, quien, junto a Jolene O’Hara, formaban el solvente dúo de coristas.
El final apoteósico, como no podía ser de otra manera. Con un jefazo simpático, mucho más de lo habitual, y cómplice con los parroquianos que fueron bendecidos con «Moondance» y «Gloria».
Fueron noventa y cinco minutos excelentes, llenos de dignidad, solvencia, calidad armónica y grandes solos. Lo que se esperaba de un Van que nos tiene bien acostumbrados.
Las Noches del Botánico siempre nos recuerdan que no hay que reinventar lo que ya está inventado, solo hay que mantenerlo igual de bien. Como decían en la novela El Gatopardo: «Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie». Un espacio perfecto, un sonido impecable… que todo siga igual, sobre todo si traen a Van Morrison cada año.
Fotos Van Morrison: Fer González


















