La vida de Tricky colapsó en 2019. Su hija en común con Martina Topley-Bird, Mina Mazy Topley-Bird, moría a los 24 años de edad tras suicidarse tras padecer problemas mentales. Una vida truncada que dejó a la pareja en estado shock, y reavivó los recuerdo de un Tricky que en su obra autobiográfica Hell Is Round the Corner -en el capítulo dedicado a su primogénita- escribe: “Si hubiera sabido que terminaría con el suicidio de mi hija, ahora mismo no estarías leyendo estas páginas”.
Paliar los efectos de una pérdida así se antoja casi imposible, pero la música es un buen placebo para el bristoliano. De esa pérdida extrajo conclusiones, entre ellas dejar la música, pero gracias a la ayuda de Martina y de amigos ha ido sacando material, y produciendo a su amiga Marta en sus discos.
Fall To Pieces (2020) era un gran disco en el que se rompía literalmente y exponía todo su dolor. Necesitaba exorcizar fantasmas, verse reflejado en su propio pasado, y pasar página para seguir avanzando. Su nuevo manager Alan McGee, viajaría a su residencia en Francia para escuchar el material que compone este Different When It’s Silent (False Idols, 2026), y animó a nuestro artista a que se metiera en su estudio de grabación para darle forma.
Como es habitual en el autor de Maxinquaye, se quiso rodear de buenos amigos, en este caso del cantante Mitch Sanders (que ya ha fichado por Island, el mismo sello en el que empezaría en la música nuestro protagonista), así como del rapero Red Run Rambo, ambos conocidos de Bristol; también están Christian Pattemore (músico que ya estaba en el radar de McGee) y la habitual Marta. Un disco hecho casi en familia. Nada podía salir mal.
Los sonidos agrestes de “I Still See Me There” son envolventes, con las voces que transitan casi ingrávidas sobre un fondo de blues fúnebre, y un verso que toma especial resonancia “make me want to die” con el que hace referencia al Pre-Millennium Tension y la canción “Makes Me Wanna Die”. Como dice Tricky en las hojas de promo, este es un disco en donde se apoya en voces masculinas casi en su totalidad, y eso le permite explorar otros matices en las letras. Las cadencias postpunk continúan en la tensa y fantástica “Im Yours”, con un bajo fibroso que lleva el ritmo de tanta pena que encadena la letra.
El rap se abre paso en “Be Still In The Pain” con la voz de Red Run Rambo, y una narrativa que no desentona en el universo del artista: sonidos áridos, desenfocados, y preñados de misterio y emoción contenida. Sanders hace las veces de una Marta en “I Tried” en donde se pasa de la calma al estallido roquero en el momento más inesperado, mientras que se muestra más aventurado en “So Cold” con una rítmica cercana al drum & bass. Los sonidos mutan: en “Piano” abordan la balada con buen tino, e incluyendo arreglos de cuerda y una voz operística femenina sampleada, el funk se asoma para revolotear por las costuras de “Frontier Town” apoyándose en la voz pantanosa de Christian Pattemore, y le canta a su hija, ahora y siempre, en la pieza final “Out Of Place” junto a Marta.
“Ahora estoy nadando / me desplazo entre las aguas / Estoy cantando, canto para mi hija / Crecí como un cordero camino del matadero / y sigo adelante”.
Alan McGee animaba a Tricky diciéndole que este era su mejor material desde su debut maestro. La amistad y el negocio no hacen buenas migas casi nunca, pero este es un disco que suma a cada escucha.

















