Antonio Arias, líder de Lagartija Nick, ha hecho una pausa en sus presentaciones de OMEGA junto a su banda y Kiki Morente, para llevar al directo las canciones de Mapa del Trance, disco publicado la pasada primavera.
El músico granadino vuelve a dar muestra de su inabarcable inquietud con un proyecto llamado Mawlid, puesto en marcha en 2018 junto a Moncho Rodríguez. Una exploración de la música gnawa que ahonda en esa tradición de raíces subsaharianas de la que partió el blues, y que ellos funden con sus raíces andaluzas en el que es su primer álbum. Todo un viaje multicultural grabado durante 2025 en cinco ciudades de Marruecos junto a músicos locales como Arafa Chaara, Khalid Sansi o Tarwa N Tiniri.

Arias vuelve a sorprendernos en su constante búsqueda y nos lleva al germen del blues sustituyendo su bajo por un guembri de tres cuerdas y acompañándolo por una mandola argelina tocada por Rodríguez y la percusión de Zeke Olmo. Un formato trío que a pesar de lo austero que podría parecer, llena el recinto con una contundencia asombrosa. Arrancaron el concierto con esa “Ciudad sin Sueño” de OMEGA aquí sin Bachir Attar de The Master Musicians of Jajouka, con “La Peregrina” y “Mapa del Trance”.
Curioso el hipnónico sonido del guembri, ya fuera pulsado o tocado con arco para sacar «el sonido más ocuro del alma» como bromeó Antonio. Fuimos disfrutando de esa “Boabdil el Chico” original de Miguel Ríos, la más musculosa “Matar Al Jaguar” o una pieza con la que documentaron su paso por Dubai presentando el proyecto.

Fue a mitad del concierto cuando esa aproximación se fundió con la entrada del músico marroquí Mohamed Khtira y sus dos percusionistas y el gnawa adquirió su forma más pura. «Bermasouyé» y «Río de Luz», cantada por Moncho Rodríguez, ganaron el potencia y matices y se intercalaron con piezas originales de la tradición árabe. Los dos guembris en acción y esos ritmos repetitivos nos llevaron a un auténtico trance, sostenido por la insistencia de los patrones rítmicos, un pulsación constante y una música que, lejos de buscar cambios continuos, va acumulando intensidad mediante la repetición.
La cita más allá de ser toda una lección musical, se convirtió en un más que necesario movimiento de conexión cultural para tiempos de neofascismo y odio insoportable al diferente.




















