Para hablar de este nuevo trabajo discográfico de Linkin Park, primero hay que aclarar que no estamos ante un lanzamiento de nueva música, sino ante un disco para el recuerdo que recoge el inicio en directo de la nueva etapa de la banda tras la muerte de Chester Bennington y la llegada de Emily Armstrong como vocalista.
El trabajo, que acompaña a un documental bajo el mismo título, puede servir tanto para quienes han abrazado esta nueva etapa como para aquellos que todavía miraban con escepticismo la incorporación de la nueva cantante.
Y es precisamente ahí donde adquiere un valor especial. Sin ser material inédito, puede ayudar a marcar un antes y un después en la historia reciente del grupo. Porque si algo deja claro es que Emily no ha llegado para ocupar el lugar de Chester ni para hacer olvidar lo que vino antes. Su interpretación de los temas históricos de la banda demuestra, como ya apuntaba el primer disco con material inédito, que su intención es escribir nuevas páginas sin renegar de las anteriores. En lo vocal, si todavía quedaban dudas, demuestra estar más que preparada para defender las canciones clásicas y todo lo que pueda venir por delante. Su interpretación es, sencillamente, sobresaliente.
La elección de los temas y el orden del repertorio también son un acierto. El pasado sigue teniendo un peso importante, pero las canciones de From Zero encuentran su espacio dentro de un recorrido que repasa distintas etapas de la banda. Una combinación que refleja con bastante naturalidad la convivencia entre su legado y el camino que están empezando a construir.
Ahora bien, aunque se trata de una grabación en directo y eso se percibe tanto en lo musical como en lo vocal, el álbum no termina de transmitir toda la energía que los conciertos de esta nueva formación están generando entre quienes han tenido la oportunidad de asistir. Quizás se eche en falta algo más de intensidad en determinados momentos o una mayor conexión con el ambiente del público, pero eso no impide disfrutar de unas interpretaciones que mantienen el nivel y dejan claro el potencial de esta formación sobre el escenario.
Aun así, escuchado con atención, y pese a no ser un álbum perfecto ni uno que probablemente vaya a situarse entre los más valorados de su discografía, estamos ante un trabajo especialmente necesario en este momento. Más que mirar al pasado, sirve para dejar constancia de que Linkin Park sigue teniendo mucho camino por delante. Una pieza de obligada escucha para sus seguidores.



















