Los granadinos Apartamentos Acapulco han ido refinando su fórmula dando cada vez más protagonismo a unas conseguidas melodías que se abren paso orgullosas sobre una maraña de brumas distorsionadas. Todos Quieren Ser Los Campeones (El Ejército Rojo, 2026) es un disco equilibrado, en el que aplican el poso dejado por la sabiduría atesorada tras más de una década de trayectoria, redondeando su cancionero más logrado hasta el momento.
Tras un cambio de fechas, visitaron la Sala Core (antigua Velvet) de Málaga desplegando su consistente repertorio, dibujando un sube y baja emocional, con picos de intensidad a cargo de las siempre sentidas “Romance De Verano”, “Qué Quieres De Mí” o la eterna “Scarlett”. La formación ha ido surfeando diferentes vicisitudes y cambios en su equipo titular, habiéndose establecido desde hace ya tiempo como un proyecto robusto y estable, afinando una idiosincrasia que alberga pocas sorpresas, pero que consigue cuajar a base de hipnóticos loops bañados en noise guitarrero, habiendo dejado atrás las (odiosas) comparaciones con Los Planetas, a base de tesón y personalidad.
De hecho, fue curiosa la reacción de su vocalista y guitarrista, Ismael Cámara,cuando alguien del público espetó un abrupto “¡vivan Los Planetas!”. Fue algo así como una media sonrisa forzada. Una mueca de cansancio. Y es que el devenir de ambas bandas poco tiene que ver desde hace mucho tiempo.
Brillaron con luz propia el dream-pop ensoñador de “Paracaidistas En La Playa”, la caricia crepuscular de “Estrella De Los Mares” o la inmediatez de “BB” y “Fiesta Transparente”, si bien el setlist no dio espacio para altibajos y se abrió paso orgulloso repartiendo veinte canciones en alrededor de hora y media que vino a constatar el buen momento de forma del cuarteto de la ciudad de la Alhambra. Las sonrisas cómplices de quienes asistieron a la sucesión de números infalibles, constataron la valía de una banda fiel a sí misma, que ha ido atrayendo a una creciente base de seguidores sin renunciar a sus señas de identidad.

En la cercanía de una sala acogedora en la que el público puede mirar a los ojos a los músicos, se pudo sentir creíble la comunión con quienes han crecido sintiéndose identificados con sus evocadoras letras, contribuyendo a generar una atmósfera de lisérgica placidez con la que desconectar de la realidad.
Abrieron los locales Desorden, jovencísimo trío que juega con pericia a eso de la distorsión guitarrera y a las melodías susurradas, anticipando un futuro cuando menos interesante a base de pegada y envidiable energía.

Su versión de “La Caja Del Diablo” de Los Planetas (sí, otra vez presentes), todavía resuena entre los que fuimos entrando en su telaraña de ruido con sentido.
Fotos Apartamentos Acapulco + Desorden: Jose Megía


















