El legendario grupo jerezano Los Delinqüentes se dio cita en una reunión histórica en la Plaza de España de Sevilla para rendir homenaje a su historia y legado vivo en una noche única, excéntrica y canalla. 18.000 personas reunidas en un entorno único que como ya sabemos está plagado de polémicas, tanto por el estado de conservación de la centenaria plaza como por el bienestar animal.
Abrieron la velada los Cervatana con su viaje galáctico interespacial como sólo ellos saben hacerlo. En este caso no entraré en detalles porque ya lo hice en mi anterior crónica tras su paso por la Sala X. Sólo diré que en escenario grande y con el privilegiado lugar que otorga la plaza de Aníbal González gana incluso más su propuesta performática, bañados con esos últimos rayos de sol de la tarde que añadían un halo de intensidad al asunto.

El segundo concierto del día empezó metiendo ruido y mucho rock. Tomasito entra al ritmo de las guitarras como la estrella que es. Rápidamente empieza su flamencura y se entiende esa mezcla ecléctica tan suya. Bien hilado con los Cervatana que la primera canción sea dedicada a los marcianos y hable de de orbitar en la galaxia. «Soy un colgao y un pirao… Me suelto la melena», nos canta taconeando sobre una tabla. Él es un artista en todos los sentidos. Lo de Tomás es un flamenco de guitarra eléctrica, bajo y batería. Con sus zapatos verdes como si fuera el duendecillo de un cuento de flamencura taconea a su aire.
No faltó por supuesto “La Cacerola”, canción que tiene en colaboración con Los Delinqüentes. Tomasito es un artista libre, disfrutón, y yo creo que más salvaje que ‘asalvahao’ como él dice. Hace lo que quiere pero es que nosotros queremos todo eso.

¿Alguna vez has visto un taconeo por rock? Pues con Tomasito lo tienes. Por supuesto no nos dejó sin su mítico «Camino del hoyo» y sus temas más conocidos. Fue reuniendo a un público cada vez más abundante que ya iba abandonando los lotes en la puerta y las conversaciones en los stands adyacentes, coreando sus estribillos que es todo lo que está bien.
El grupo se hizo esperar y el público, cada vez mayor en número, iba haciendo más y más ruido para hacerlos salir del backstage a silbido puro.
Todo comenzó con la aparición triunfal de Diego el Ratón y el Canijo de Jerez solos y ya a mitad de canción acompañados por el resto de la banda del Ratón, incluido un Migue Benítez venido del otro mundo a través de la pantalla, al que se dedicó en gran parte este concierto homenaje. Suena sorprendentemente bien empastado teniendo en cuenta que la voz del fallecido en 2004 está sacada de las grabaciones originales y en vivo del grupo. Nada de corta y pegas, se notaba el estudio técnico, el ensayo y el cariño que había detrás.

El concierto empezó fuerte, con una declaración de intenciones acerca de lo que se venía en las siguientes más de tres horas en las que repasaron toda la trayectoria garrapatera homenajeando esos 25 años. Nostalgia, disfrute, sentimiento garrapatero, emoción y entrega a los fans de un grupo que ha marcado a más de una generación con sus canciones. Musicalmente estuvieron acertados y sincronizados. A Diego el Ratón no se le notan los años, sus dedos en la guitarra siguen siendo igual de ágiles que siempre, dando una clase de maestría guitarrera junto a Paco Ortega. El Canijo por su parte estuvo concentrado y afinado sin perder su gracia natural.
Sonaron todos los himnos: “El aire de la calle”, “La primavera trompetera”, “A la luz del Lorenzo”, “Nube de pegatina”, “La niña de la palmera”, “No llevamos ná”, “Duende garrapata”, “Pirata del Estrecho”… y todas ellas levantando al público a una.
No faltaron los invitados como Albertucho para darle rock al ritmo de “Dame de beber” animando, más si se podía, a la gente como puro garrapatero y salvaje que es. Y más tarde Kiko Veneno junto a Pepe Begines se unieron para darnos “Veneno”.

El homenaje a los compañeros fallecidos fue constante, y no faltaron las menciones a Robe Hiniesta con una versión de “La vereda de la puerta de atrás” y a Davile al que dejaron clara su amistad. Todo esto dejando también cabida a las risas y el buen humor, bomberos cumpleañeros incluidos.
Cerraron la larga noche con una fiesta flamenca encima del escenario con todos los amigos y artistas invitados que andaban por allí. Fue una velada que abrazó el corazón colectivo de los garrapateros con el sentimiento acumulado durante 25 años con Los Delinqüentes reunidos al completo, incluido un Migue Benítez que se fue demasiado pronto de este mundo. Y lo hicieron con el respeto y el canalleo que merecía la ocasión.
Fotos Cervatana + Tomasito + Los Delinqüentes: Mauri Buhigas y Niccolo Guasti

















