«People have the power», cantaba Patti Smith en una oda al poder de la gente que bien podría servir de epígrafe a este documental. Y es que ese poder colectivo, más que la voluntad de dos hermanos, ha sido el principal catalizador ya no del regreso de Oasis en sí, sino de la conciencia de la importancia que sus canciones tenían para un público que no ha dejado de crecer y de renovarse durante su años de ausencia.
Sorprende ver a Noel Gallagher en los primeros minutos de su primer concierto totalmente noqueado, reconociendo poco después que le hubiera venido bien pedir una pausa para volver al camerino y poder procesar lo que estaba pasando. Junto a él Liam, esa única y atípica rockstar, no solo se movía como pez en el agua, sino que iba creciéndose a cada canción. Se le quiera reconocer o no, fue él quien mantuvo viva la llama del grupo durante el largo paréntesis.

Oasis: Don’t Look Back in Anger, dirigido por Dylan Southern y Will Lovelace y escrito por Steven Knight, creador de Peaky Blinders, es un muy entretenido documental que, aunque en ocasiones se vuelve algo reiterativo, se mueve entre lo más emocionante y algunos momentos desternillantes, sobre todo gracias al ingenio de un Liam, que aunque más profesional que nunca, sigue siendo, cámara mediante, el gran showman que siempre fue.
Tras una intro algo atropellada que cuenta el despegue de la banda —para conocerlo mejor recomendamos el visionado del incendiario Supersonic (Matt Whitecross)—, viviremos algunos momentos memorables como esos primeros ensayos entre cruces de miradas, una tensión latente y la comedia involuntaria; imágenes de detrás del escenario, confesiones y multitud (quizá demasiadas) escenas con el público como protagonista, mostrando su admiración por el grupo, su emoción por la vuelta y lo que aquellas canciones significaron y siguen significando en sus vidas.
No falta algún que otro bonito guiño como el homenaje al fallecido Gary «Mani» Mounfield de The Stone Roses, a quien Liam dedica «Live Forever» en pleno directo, como tampoco falta el recuerdo de los atentados de Manchester de 2017, en los que «Don’t Look Back in Anger» se convirtió en un himno de consuelo colectivo.
Oasis y el poder de la gente
Resulta algo extraño, eso sí, que la cinta hable continuamente de una reconciliación sin ofrecer apenas datos concretos sobre su proceso, y aún más que se nombre a personas relevantes del entorno de la banda sin concederles un espacio. Ahí tienen el caso de Paul «Bonehead» Arthurs, con alguna que otra intervención de pocos segundos a quien incluso Noel le reconoce ser el verdadero arquitecto del sonido Oasis. ¿Oiremos la opinión del guitarrista al respecto? No, en su lugar aparece un perro bautizado con su nombre en una historia protagonizada por una fan, algo al estilo de aquella otra pieza coral que fue Spirits in the Forest de Depeche Mode.
Lo que más sorprende, con todo, es la buena sintonía que exhiben los hermanos a lo largo del metraje: una complicidad que, más allá de la continua nostalgia que se vive en el documental, dibuja un futuro posible para una de las bandas más importantes de la música del Reino Unido, que pronto tomarán su reválida en una próxima gira.
Como decimos, Oasis: Don’t Look Back in Anger certifica que el poder de la gente, esa gente que llenó estadios durante toda la gira de 2025, fue, en última instancia, quien reunió a Oasis mucho antes de que lo hicieran sus propios protagonistas.
En cines el 9 de septiembre
El documental se estrena el próximo 9 de septiembre. Compra tus entradas para Cinesa / Kinepolis / Yelmo /


















