En la carrera discográfica de Pet Shop Boys han habido momentos en los que se han alejado del pop como concepto unitario de álbum. Por un lado encontramos Battleship Potemkin (2005), que sirvió a Tennant y Lowe para inventar una nueva banda sonora para la película silente de Serguéi Eisenstein, e interpretada por la orquesta alemana Dresdner Sinfoniker; por su parte, The Most Incredible Thing (2011) es una pieza para ballet inspirada en Hans Christian Andersen, y ahora prosiguen esta andadura con A Man From The Future (Parlophone, 2026), un trabajo dedicado en su totalidad a la figura del londinense, padre de la computación, Alan Mathison Turing.
Es posible que más de un fan (o no) de Pet Shop Boys le hayan pasado por la cabeza otros artistas que también han dedicado alguno de sus discos enteramente a la figura de Turing, como es el caso del dúo de electrónica experimental Matmos y su epé For Alan Turing (2006), y por supuesto, nuestros Hidrogenesse con el excelente Un Dígito Binario Dudoso (2012). Aunque a diferencia de estas referencias, en este caso se ha tenido como elemento vertebrador -y ayuda inestimable- de su biógrafo, Andrew Hodges, que en su libro Alan Turing: The Enigma lo bautizaría de la misma manera que se titula la obra que aquí estamos reseñando.
Grabado entre Manchester, Berlín y Londres, el elepé cuenta con la participación de la Manchester Camerata Octet dirigida por Sven Helbig, la narración de algunos de los episodios más importantes de la vida del matemático por parte de Juliet Stevenson, así como la aportación coral del Manchester Grammar School Choir. Todo un entramado de texturas y atmósferas sinfónicas cautivadoras que hibrida música y literatura de forma atemperada a través de cadencias contemplativas que deambulan entre las partituras de cámara, el ambient, cadencias house y pespuntes kosmische.
Cada uno de los temas narra algún episodio de la vida del padre de la computación moderna: en “Natural Wonders Every Child Should Now” la narración se despliega sobre los pensamientos de un Turing aún adolescente, que juega con su imaginación desbordante y se hace preguntas sobre la naturaleza; “He Dreamed In Machines” pone en relieve su genialidad como inventor de “la máquina de Turing”, y con ella “la idea de una máquina universal capaz de asumir el trabajo de cualquier otra máquina”; “The Enigma” pone en relieve su participación en el equipo de investigación que logró descifrar los mensajes encriptados de la máquina Enigma usada por las fuerzas armadas alemanas en 1939, y que, como narra Stevenson “…El trabajo de Alan Turing negó a Alemania el dominio de las rutas marítimas y las aseguró para Estados Unidos”; en la historia detrás de “Other Ranks” se encuentra Delilah, que así se llamaba el proceso que inventó para procesar la voz, y además su salida del armario le llevó a pasar calamidades: “Ciencia y sexo. Habían sido las dos cosas que permitieron a Alan Turing escapar del sistema social en el que había sido educado”.
En “The Memory And The Control” viajamos a 1944. Finales de la Segunda Guerra Mundial. Turing empieza el proceso de invención del primer ordenador, y en la“construcción de una memoria electrónica de gran capacidad, rápida, eficaz y de propósito general”. La memoria y el control. ¿Puedes pensar lo que siento?, eso le pregunta Turing a su amante Arnold Murray, el cual no entendía que nuestro hombre estuviera obsesionado por el cerebro electrónico, y en “The Trial” se narra su juicio por ser homoxexual, y unos hermosos apuntes de Alan para finalizar el tema: “Turing cree que las máquinas piensan. Turing se acuesta con hombres. Por tanto, las máquinas no piensan”; “Only In His Death” es el episodio de su muerte por suicidio.
La muerte de un ser que “Solo en su muerte terminó comportándose como había empezado: el individualista supremo que se sacude de encima a la sociedad”. El final llega con “A Man From The Future”, y un respingo de emoción contenida en las palabras de Gondon Brown, el por entonces ministro británico en 2009 cuando declaró: “Alan y los muchos miles de hombres homosexuales que, como él, fueron condenados en virtud de leyes homófobas recibieron un trato terrible. Durante años, millones de personas más vivieron con el temor de ser condenadas. Me enorgullece que aquellos días hayan quedado atrás. Por eso, en nombre del Gobierno británico y de todos aquellos que hoy viven libremente gracias al trabajo de Alan, me enorgullece decir: lo sentimos” La sombra del fascismo se cierne sobre nosotros, y Turing es como una tabla de salvación a tanta ignominia.


















