No soy yo quien vaya a cuestionar el talento de Johnny Marr, uno de los guitarristas más importantes de la música popular, cuya habilidad con las seis cuerdas es innegable y cuyo legado con The Smiths nos acompañará eternamente. Sin embargo, desde que debutara con The Messenger (2013) —obviemos el disco con The Healers— su carrera en solitario no había terminado de explotar y tan solo había brillado en contadas ocasiones.
Digamos que en su música hay poco espacio para las sorpresas. No digo que carezca de estilo, sino que su éste parece más una fórmula. Los arpegios cristalinos, las guitarras entrelazadas y esos riffs circulares están ahí y ese particular equilibrio entre jangle pop, post-punk y psicodelia sigue sonando magnífico, pero el lugar de evolución nos encontramos con la continua reiteración de sus propios clichés.
Si pensamos en su nueva entrega, «It’s Time» es probablemente la pieza que mejor resume esa fórmula. El riff tiene algo familiar, casi parece una vieja idea de The Smiths, pero no termina de explotar por una melodía de voz algo ramplona apoyada en unos «ou ou ou» que le hacen perder fuerza. A pesar de ello, no es que The Age Of Everything sea un disco menor ni mucho menos, aquí, Marr brilla más veces de lo habitual y encuentra con mayor frecuencia canciones capaces de sostener el peso de sus extraordinarias guitarras, lo que, a estas alturas, es una gran noticia.
No podemos dejar de destacar interesantes composiciones como esa melódica «Spin» que conocimos como primer adelanto y marca el tono de un álbum sobre un mundo hiperconectado (“Hay demasiadas cosas que me vienen a la mente”). Ahí están también la creciente “Beyond The Rain”; esa «Ophelia» y su tono más rítmico y electrónico, con ese aroma de Manchester que conecta con Electronic; la curiosa «That Feeling» tan evocadora como bailable o esa guitarra mutante y los teclados del bonito cierre de «All In a Life» con la compañía de Meredith Sheldon.
El tiempo nos dirá si estamos ante su mejor trabajo como solista.

















