Echo & The Bunnymen vuelven doce años después de su última entrega con Apples For Isaac, su decimotercer álbum de estudio, que verá la luz el próximo 18 de septiembre a través de BMG, del que ya hemos escuchado dos de sus canciones y que será su primer trabajo de estudio desde e Meteorites (2014), sin contar ese disco de reinterpretaciones llamado The Stars, The Oceans & The Moon (2018).
Nos acercamos a las cinco décadas de formación de un grupo cuyo primer tramo de su discografía es impecable, desde su debut Crocodiles (1980), a la oscuridad de Heaven Up Here (1981) y Porcupine (1983), sin olvidar la majestuosidad de Ocean Rain (1984) y el pop de Echo & The Bunnymen (1987). Un poker de ases difícilmente igualable con hitos tan eternos como «The Killing Moon», «The Cutter», «Lips Like Sugar», «Bring On The Dancing Horses», «Rescue», «The Back Of Love»… y así hasta 1988 fecha de la salida de Ian McCulloch de la banda y el posterior fallecimiento de su batería original, Pete de Freitas, algo que el discreto Reverbetation (1990) con Noel Burke a las voces puso fin al grupo.
Casi una década después, en 1997, Echo & The Bunnymen regresaba demostrando que en ocasiones segundas partes sí son buenas y facturando un disco a la altura de las expectativas y de su leyenda. Un caso atípico en la historia de la música, ya que la mayoría de regresos suelen resultar por lo general un tanto decepcionantes. Desde entonces han facturado seis álbumes (pronto llegará el séptimo) que parecen opacados por esa primera etapa antológica.
Ya conocemos de sobra esas grandes canciones que hemos destacado en especiales como este, pero hoy queremos detenernos en estos seis discos menos conocidos y hacer una pequeña retrospectiva con la que demostrar la cantidad de grandes canciones que contienen.
In My Time
¿Nadie ha valorado en su justa medida el pop cristalino de su disco de reaparición Evergreen (1997)? Parece que solo recordamos ese himno llamado «Nothing Last Forever» con los coros de Liam Gallagher, pero el álbum también contentía canciones tan redondas como «In My Time».
Rust
Dos años más tarde llegaría la segunda referencia de su nueva etapa, What Are You Gonna Do With Your Life (1999) un disco introspectivo lleno de bonitos arreglos que volvió a sorprender por su solidez. ¿Quién no cayó totalmente rendido a la sobriedad y la belleza de temas como «Rust»?
What Are You Going To Do With Your Life?
El tema titular del disco también merece una mención. Esa oda que parte de Nilsson y llega a una reflexiva y orquestada parte, ya estaba más que demostraba la madurez de la banda y con este disco se conformaba su quizá entrega más redonda de esta segunda etapa.
Buried Alive
Ian McCulloch y Will Sergeant continuaron haciendo gala de esa perfecta fórmula para crear grandes canciones. En Flowers (2001) las guitarras delicadas, cristalinas y en ocasiones afiladas, seguían apoyándose sobre una de las grandes voces del pop entregando momentos como “King Of Kings”, la pegadiza “It´s All right” o “Life´s goes on”, pero si tenemos que quedarnos con una del disco, esa es sin duda la nostálgica «Buried Alive»:
In The Margins
Para sus nuevas canciones tuvimos que esperar hasta 2005, con la publicación de Siberia, una vuelta al sonido de sus orígenes pero sin demasiadas concesiones melancólicas. En él volvieron a contar con la producción del viejo conocido Hugh Jones (Heaven Up Here (1981)), para construir un trabajo en el que que se mostraban más directos e inspirados que en Flowers (01), con maravillas como «In The Margins».
Scissors In The Sand
Como decimos, Siberia fue una lección de post-punk y sonidos de otros tiempos para recién llegados, una vuelta al crepúsculo y al nervio que brotaba de Heaven Up Here (1981) y Porcupine (1983). «Scissors In The Sand» es buena muestra de ello.
The Fountain
Cuatro años después, en 2009, volvieron con The Fountain. Quizá su trabajo más luminoso, aunque no carente de las habituales letanías marca de la casa. Con él igualaban el número de referencias que en su época dorada, cinco, pero sin mirar al pasado y derrochando grandes dosis de energía e inspiración. En el tema que da título al álbum participó Chris Martin.
Meteorites
Su última obra hasta la fecha llevó por título Meteorites. Un disco producido por Youth (Killing Joke) y que fue definido por su vocalista como«el mejor disco de la banda en mucho tiempo, a la altura de Crocodiles, Heaven Up Here y Ocean Rain. No pensamos que fuera así ni mucho menos, pero no deja de ser otra más que disfrutable entrega.
Holy Moses
Esta fue una composición nostálgica capaz de satisfacer tanto a los fans históricos como a los nuevos. Su fuerza está sobre todo en la letra, que Ian McCulloch explicó como una metáfora sobre Dios, que una mañana descubre que su jardín está hecho un desastre y llama a Moisés, el jardinero, para que lo arregle. Un evocador medio tiempo con aires de new wave, con el poso inconfundible de combo de Liverpool.
Brussels Are Haunted
Ian McCulloch y Will Sergeant vuelven en 2026 acompañados por Ste Brannan, Simon Finley, Mike Smith y Peter Riley, y su primer tema en 12 años es «Brussels Is Haunted», una canción que recupera la personalidad más reconocible de la banda. Un corte que según explica el grupo, recorre la capital belga imaginando las historias y los fantasmas de quienes la han habitado a lo largo del tiempo.




















