Echo & The Bunnymen – Siberia (Cooking Vinyl)

Es curioso comprobar cómo hay bandas que a pesar de llevar cerca de tres décadas en activo, se mantienen en mucha mejor forma que las que vivieron sus mejores años en los 90. Con esto no queremos que nadie se lleve a engaños, no estamos hablando del éxito, sino de meros aspectos creativos. Es admirable cómo formaciones tan básicas para entender el sonido de los 80 como The Cure, Depeche Mode o Echo & The Bunnymen, que ajenos a la autoparodia, lo efectista y lo caricaturesco para captar nuevos adeptos (sí, nos estamos refiriendo a U2), se mantengan fieles a sus principios, su discurso creativo y lo que es más importante, a la capacidad de seguir sorprendiendo.

Quizá mucho fan acérrimo se rasgue las vestiduras, pero también es posible que mucho recién llegado que considere las melodías de Coldplay el sumun de los pasajes melancólicos, y desconozca a una de las influencias más incontestables en sus canciones o en las de bandas como The Verve, Travis, Interpol, BRMC, The Stills, The Coral,… pueda llegar a amar justamente la obra de los de Liverpool.

Con Siberia, McCulloch y Sergeant vuelven a dar la oportunidad a cualquier escéptico. Para ello y alegando a una vuelta a sus orígenes, han vuelto a contar a la producción con el viejo conocido Hugh Jones (Heaven Up Here (1981), para construir un trabajo en el que que se muestran más directos e inspirados que en Flowers (01) y dejan a un lado las orquestaciones del grandioso What Are You Wanna Do With Your Life? (99). Para ello, simplemente recurren a los ingredientes que les han hecho grandes, visitan nuevos parajes y explotan su inigualable virtud en la búsqueda de melodías hasta llegar a piezas tan demoledoras como “Stormy Weather”, “All Because Of You Days” o “Sideways Eight”, a pasajes de una belleza apabullante (“In the Margins” o “What If We Are?”) o a momentos que harán las delicias de los más nostálgicos (“Scisson In The Sand”, “On a Life” o “Siberia”).

El cuarto disco de los Bunnymen desde su resurrección en 1997, -décimo en su carrera-, vuelve a colocarles donde se merecen. Quizá lejos de ser mediáticos, pero una vez más, cerca de nuestros corazones.

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