Desde hace tres décadas, Ian McCulloch y Will Sergeant han mantenido a Echo & The Bunnymen como una propuesta de directo, con conciertos cada vez más irregulares y un repertorio sin sorpresas. Una continua peregrinación a los primeros ochenta, con apenas un par de canciones de su segunda etapa coladas entre los clásicos.
Una segunda etapa creativa de lo más digna, que ya supera en entregas a la primera y que ahora se retoma con Apples for Isaac, que llega doce años después de Meteorites (2014). Quiero obviar ese despropósito llamado The Stars, the Oceans & the Moon (2018), una colección de regrabaciones que sonaba a despedida y que no mejoraba ni enriquecía ninguno de los temas originales.
Apples for Isaac es una vuelta a lo básico, un disco compensado, con una producción austera y tempos propulsivos, que recupera esas emocionantes melodías que esperamos, a medio camino entre Evergreen (1997) o The Fountain (2009). Un disco enérgico, en el que la voz de McCulloch aun lejos de sus mejores tiempos, sigue impregnándolo todo de ese personal halo crepuscular.
El arranque con la urgente «Take Me By The Hand» establece un tono que aunque se va disipando, deja interesantes quiebros, como una «Can’t Be Sold» propia del Bowie pre trilogía de Berlín; la vibrante «Brussels Is Haunted», las voces dobladas de la pegadiza «The Honey», una balada como «A Unstoppable Force» que no deja de crecer o el bello estribillo de «The Light That Surrounds You».
Por desgracia, no todo funciona igual. Hacia la mitad, el disco empieza a desinflarse y a recordarnos a los últimos trabajos en solitario de McCulloch. Sorprende la ausencia de Sergeant en la composición y la mayoría de créditos, por no hablar de una contribución que dista mucho de la que ha tenido históricamente ¿dónde están esas poderosas y exóticas guitarras? Junto a ellos, el legendario batería de Blondie, Clem Burke, que falleció en el tramo final de la grabación, pero toca en diez de las once canciones del álbum.
Aunque Apples for Isaac es un disco irregular, con luces y sombras, siempre es una buena noticia que Echo & The Bunnymen todavía tengan algo que decir.




















