Lola Pony publica Pink Trash Chicken, su álbum de debut, una obra construida desde el espíritu DIY que combina pop, electrónica, performance y activismo.
Grabado con herramientas tan improvisadas como un teléfono móvil, GarageBand y un teclado rescatado de la basura, el disco refleja la filosofía de la artista, que define su propuesta como trashartivism: una celebración de la creatividad, el humor y la libertad a partir de recursos cotidianos.
El álbum llega tras varios años en los que la artista ha destacado tanto por su discurso reivindicativo como por su trabajo en favor de los derechos humanos, colaborando con ACT UP y abordando en sus canciones cuestiones como la violencia de género, la trata de personas o los abusos institucionales en México.




















