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Entrevistamos a Gary Mundy de Ramleh

Ramleh vuelve a la carga con Hyper Vigillance (Sleeping Giant Glossolalia, 2025), un álbum que confirma la recuperación del ritmo de lanzamientos de los primeros años de la formación, hace ya más de cuatro décadas, y que supone la coronación de una etapa abierta con Circular Time (Crucial Blast, 2015) y una nueva transición entre ciclos.

Culpa de ello la sigue teniendo Gary Mundy, la inquieta mente detrás de Ramleh, quien siempre ha trabajado una propuesta indispensable para entender cómo la música experimental pudo construir puentes entre el noise, el rock y lo industrial desde que fundase la banda en 1982.

Nadie mejor que él para comprender la importancia de la formación en todo esto, pero, sobre todo, para hablar del presente y futuro de uno de los nombres esenciales, y quizá más ocultos, de los que, desde los primeros años 80, hace tambalear con cada lanzamiento los cimientos de esa primigenia y crucial vanguardia electrónica británica.

«Sentíamos que estábamos creando algo realmente especial. No estaba seguro de qué género habíamos conseguido, pero sí sabía que me encantaba lo que habíamos logrado» 

Álvaro de Benito (A.B.): Hyper Vigillance marca vuestro regreso discográfico tras seis años, entre los que han acontecido la pandemia, la post-pandemia y un nuevo perfilado de la sociedad. Sin embargo, parece que no habéis tenido la urgencia de plasmar tan rápidamente todo y habéis preferido aterrizar todo.

Gary Mundy (G.M.): Anthony di Franco y yo empezamos a grabar el álbum justo antes de la pandemia y luego tuvimos que parar durante aproximadamente un año. Cuando volvimos al estudio, trabajamos en el disco con Stuart Dennison a la batería en algunas sesiones y luego seguimos hasta el verano pasado para conseguir exactamente lo que queríamos. Hubo algunas canciones que no llegaron a incluirse y otras que cambiamos bastante. No dejamos de sacar nada por culpa de la pandemia, sino que, simplemente, nos llevó mucho tiempo hacer este disco. Era como si siempre hubiera más cosas que hacer.

 

Á.B.: Este nuevo lanzamiento parece transitar entre muchos Ramleh, como si fuera compendio de postulados y sonidos que han sido representativos de vuestras épocas. ¿Cómo deberíamos tomarnos esa concentración de esencias?

G.M.: Diría que también viaja a lugares donde Ramleh no había estado antes, pero hemos contemplado formas para fusionar las versiones rock y power electronics de la banda, y este disco fue un paso hacia eso. Hay algunas secciones de noise electrónico en el disco, con Anthony en los sintetizadores y yo haciendo ruidos desagradables con mi guitarra, junto con temas más claramente de estilo rock y otras partes que son difíciles de describir en cuanto al género. Algunas personas han establecido paralelismos con Swans, lo cual es halagador, pero creo que gran parte del disco no se parece en nada a ellos. En realidad, queremos ser nuestro propio género.

Á.B.: Entiendo que toda esa sensación de cierta oscuridad y de desgana social que se está viviendo ha sido un motor esencial para seguir dibujando algunos paisajes asfixiantes, pero también empieza a haber lugar para lo orgánico, como si se asomase alguna esperanza.

G.M.: Sí, el disco no es del todo pesimista. A veces hay un sentimiento más esperanzador, casi festivo, y una ira que acompaña a las partes más oscuras y fatigadas. Queríamos que el disco abarcara muchos temas, pero siempre habrá esa tristeza que se trasluce, aunque no excluya todo lo demás.

Á.B.: ¿Cómo os habéis sentido introduciendo algunos elementos sonoros e instrumentales que, no sé si decir novedosos, pero que desde luego aportan otros matices en algunos temas de este Hyper Vigillance?

G.M.: Queríamos texturas diferentes. Por ejemplo, Anthony trajo una viola para “Thunberg II”, lo que marcó una gran diferencia en el ambiente de la canción, y también quería guitarras acústicas y de doce cuerdas, que añadimos a la mezcla. Stuart incluyó percusión adicional a algunos temas para dar con esa sensación que buscábamos. “New National Anthem” tiene tantos sonidos y matices diferentes que podría haber sido aún más larga, pero hay que poner el límite en algún momento. Sentíamos que estábamos creando algo realmente especial, así que seguimos añadiendo texturas y dedicamos mucho tiempo a perfeccionarlo. No estaba seguro de qué género habíamos conseguido al final, pero sí sabía que me encantaba lo que habíamos logrado.

Á.B.: Temas como “Nothing Here But Fire” expulsan sustratos y cadencias rituales, casi de experiencias atávicas o catárticas.  ¿Cómo habéis planteado todo ese impacto vocal que marca cierta línea en todo el disco?

G.M.: Empezamos a añadir voces en Circular Time y, mucho antes, en Be Careful What You Wish For (Sympathy for the Record Industry, 1995). Philip Best y yo también probamos con esa propuesta, pero creo que esta vez lo hemos hecho bien. Hemos aprendido más sobre cómo nuestras voces funcionan mejor juntas y grabamos tomas en distintos estilos y tonos, para juntar las mejores. En “Nothing Here But Fire” es interesante que digas “ritual”, porque así es exactamente como yo percibí el espaciado y el ritmo de las palabras en esa canción. Me imaginé a gente alrededor de una hoguera en el bosque cantando. En general, el estilo vocal y la melodía provienen de quien haya escrito la letra, así que Anthony lideró temas como “The Ingathering” y “Thunberg II”, y yo hice lo mismo en “Nothing Here but Fire” y “Forage”, pero siempre hacemos sugerencias sobre la marcha, así que es más colaborativo de lo que parece. A menudo surgen ideas diferentes en el estudio, así que hay que explorar las posibilidades.

 

Á.B.: Pareciera también por momentos que os estáis alejando de esa máquina pura, accediendo a sonidos que parten de instrumentos más “habituales”. ¿Hasta qué punto la experimentación sonora está cerrando el círculo y encontrando respuestas más allá de ese concepto cerrado de “lo industrial”?

G.M.: Nunca consideré a Ramleh como una banda industrial, aunque no estamos muy lejos de esa escena. Nos veo ante todo como una banda de rock que utiliza el ruido y la electrónica para llevar la música a diferentes destinos. Las partes de batería de Stuart Dennison no son como los ritmos industriales y creo que eso es lo mejor. No tengo nada en contra de los grupos industriales, simplemente nunca fue lo que quise hacer en ninguna etapa de la vida de la banda. Yo lo describiría como noise rock experimental con un toque psicodélico sombrío, en su mayor parte.

Á.B.: Hyper Vigillance también puede acabar transformándose en un disco que registra esas evoluciones o experimentaciones, pero también ser concebido como instrumental en el desarrollo de vuestra carrera. ¿Qué lugar tiene el álbum de cara al futuro de Ramleh?

G.M.: Abordamos cada disco por separado, pero inevitablemente los álbumes parecen dividirse en fases. Este álbum parece ser el último de una trilogía tras Circular Time y The Great Unlearning (Entropy records, 2019). El próximo disco probablemente será el comienzo de una nueva fase y podría ser muy diferente. Una vez que empezamos a trabajar en un álbum, las ideas surgen por sí solas y, a medida que avanzamos, se hace más evidente lo que estamos creando. Podríamos decir que el disco comienza a revelarse.

Me sorprende constantemente adónde nos llevan nuestras diferentes ideas. Estoy expectante por lo que vamos a hacer a continuación, porque con Anthony ha sido una colaboración muy fructífera durante más de 20 años«

Á.B.: Otros grupos en vuestra línea, como Test Dept, también parecen estar reviviendo con una segunda etapa muy fuerte y creativa. Es como si existiera una nueva ola de esa primera y primigenia escena que repite protagonismo.  En vuestro caso, ¿qué es lo que más os impulsa a seguir trabajando?

G.M. Realmente, nunca paro. Siempre estoy trabajando en algo, y Anthony es igual y, cuando podemos, nos reunimos para trabajar en cosas de Ramleh. Para mí, crear música es una necesidad que siempre he tenido. No puedo parar. Me volvería loco. En mi opinión, el trabajo que hacemos juntos sigue mejorando. Me sorprende constantemente adónde nos llevan nuestras diferentes ideas. Anthony y yo juntos somos más que la suma de nuestras partes y muy diferentes de lo que hacemos en solitario y en otros proyectos. Estoy expectante por lo que vamos a hacer a continuación, porque ha sido una colaboración muy fructífera durante más de 20 años.

 

Á.B.: Parte de esa revitalización son festivales y citas que giran en torno a ese revivir interno. ¿Qué supone para vosotros el contacto con el público?

Las actuaciones en directo son algo diferente. Nunca hemos intentado recrear los discos al pie de la letra. Tomamos la estructura general y la idea de una canción y jugamos con esa idea central. Las voces las hacemos un poco como en el disco, pero musicalmente es más libre y a menudo abierto, para poder explorar más las posibilidades de la canción. Tener un público más numeroso hoy en día es genial. Tocar ante veinte personas no es lo ideal cuando has puesto mucho esfuerzo en preparar el espectáculo, así que ahora que tenemos un público más numeroso y tocamos ante multitudes en festivales, la experiencia es más intensa y más agradable para mí. No puedo hablar por los demás, pero imagino que ellos sentirán lo mismo.

Á.B.: ¿Y una puesta en escena donde, salvo algunas excepciones, se ha reducido el despliegue de elementos sore el escenario?

G.M.: No creo que nuestra puesta en escena se haya vuelto más minimalista. Siempre tenemos amplificadores en el escenario para tener más control y un mejor sonido. De lo contrario, dependes completamente del técnico de sonido del local. Desde mi punto de vista, la experiencia de los conciertos en directo ha mejorado mucho y ahora disfruto mucho estando en el escenario. Recientemente hicimos algunos conciertos como teloneros de Clock DVA con nuestra formación de cuatro miembros, con Kevin Laska al teclado y al sintetizador, y el sonido de los cuatro juntos fue genial. A veces era bastante abrumador, así que espero que podamos hacer más cosas así, pero Anthony y yo probablemente también haremos algunos conciertos a dúo. Esos son muy diferentes, pero siempre es muy satisfactorio poder hacer ambas cosas.

Puedes escuchar Hyper Vigillance, de Ramleh en:

Foto Ramleh: Chris Low

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