Discos

Converge – Love is not enough (Epitaph)

Si uno piensa en nombres destacados en la evolución del metalcore contemporáneo de los últimos veinticinco años, no cabe duda que el de Converge ocuparía un lugar de honor.

No hemos sido pocos los que quedamos arrasados por aquella obra maestra del género que fue Jane Doe (01) e incluso por su brillantísima continuación, You Fail Me (04), brindando desde entonces devoción plena a cualquier movimiento perpetrado por la banda de Massachusetts.

Generalmente, cada paso suele ser un dechado de agresividad extrema mezclado con una técnica instrumental depuradísima. Su anterior trabajo, Bloodmoon: I (21), les hermanaba con la imprescindible Chelsea Wolfe y nos ofrecía algo bastante novedoso en su devenir artístico, gracias a una mayor dosis pesada que les acercaba más de lo habitual  al doom y al sludge más atmosférico.

Con Love is not enough (25) pareciera que quisieran retomar su línea clásica, tratando de emular viejas conquistas con un resultado notable, pero que, quizás, les acerca tangencialmente a terrenos ya visitados con anterioridad, dejando más de lado su faceta mathcore en esta ocasión, menos armazón elaborado, más instinto primitivo.

Así, el arranque fulminante, rápido, incisivo y demencial compuesto por sus cuatro primeros temas, con la locura de minuto y medio que es “Distract and divide” como punto álgido, nos deja ya del todo extenuados.

“Beyond repair” con su estructura drone, sirve de toma de aliento para continuar tirando de intensidad en un disco en el que el leitmotiv es que son muchísimas las emociones que nos tenemos que permitir sentir para poder salvarnos -aunque algunas como la ira o la rabia no tengan del todo una buena prensa- y que el amor, por mucho que sea la punta de lanza de todas ellas y la más importante, por desgracia, no es suficiente en muchas ocasiones.

“Amon amok” baja el pie del acelerador sin renunciar a la agresión frontal, mientras que “Force meets Presence” trata de brutalizar a través de la sencillez compositiva con una eficacia aplastante. Tras una estructurada y controlada dentro del caos imperante “Gilded Cage” asoma otro de los grandes puntales del disco con la rítmica implacable de “Make me forget you” como punto culminante de la travesía antes de que la palpitante “We were never the same” sirva de notable colofón.

Posiblemente este trabajo no sirva para que Converge gane nuevos adeptos, pero sí para confirmar a su parroquia que, pese a no complicarse demasiado la vida artísticamente, su capacidad para agitar hasta la última gota de sangre de nuestro cuerpo sigue intacta.

Escucha Converge – Love is not enough

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