Yann Tiersen (Teatro Nuevo Apolo) Madrid 1/10/19

En ocasiones, la vida tiene a bien dar una segunda oportunidad para disfrutar de esa experiencia que se antojaba especial. Sucedió que, tras asistir al maravilloso concierto que Yann Tiersen ofreció en Valladolid con motivo de la presentación de su último disco, All (Mute, 19), las circunstancias permitían repetir velada con el francés, en este caso en Madrid. Y ocurre también que es asombroso cómo el entorno puede llegar influir de manera determinante en la percepción de lo que acontece sobre el escenario, hasta llegar a cambiar la propia asimilación global del espectáculo. Si en Valladolid el concierto tuvo lugar al amparo del imponente (y reciente) Auditorio Miguel Delibes remarcando así la majestuosidad del galo, en Madrid fue la encantadora decadencia del Teatro Apolo la encargada de acoger al compositor, apostillando de este modo la interminable nostalgia inherente a buena parte de su música. Sin embargo ambos conciertos resultaron ser absolutamente idénticos en contenido, igual de impecables en ejecución y con la misma carga emocional funcionando como argumento principal del mismo.

Tanto el principal protagonista como su necesaria troupe (compuesta por Émilie Tiersen, Jens Thomsen y Ólavur Jakúpsson­, todos ellos ejerciendo como vocalistas y músicos) resultaron tan fiables como elegantes, en la misión de completar el imaginario del autor para esta gira. Una obra continuada con lógica en sus escenas y situada a medio camino entre lo imaginativo de las fábulas y la solemnidad de una epifanía, capaz de alcanzar la vanguardia tras partir de un clasicismo exquisito. A lo largo de unos cien minutos, y con los miembros del cuarteto alternando constantemente sus funciones, hubo espacio para plasmar pasajes orgánicos recientes –caso de “Koad”, “Heol”, “Erc’h” o “Prad”–, pero también para rescatar temas pasados como “Naval”, “On The Wire”, “The Old Man Still Want It”, “Rue Des Cascades” o una “7:PM” que echó el telón. Ya fuese rodeado por los mencionados músicos o en solitario tras el piano o al violín, el caso es que Yann Tiersen dejó a su paso la estela de ese genio contemporáneo en el que se ha convertido a lo largo de dos décadas y media. Justo la misma huella dejada cinco días atrás en la capital castellana.

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