En las navidades de 2022 Hanif Kureishi sufrió un desmayo y cayó al suelo en una terraza en Roma, mientras se encontraba acompañado por su pareja Isabella. Esto le causó daños en la columna vertebral hasta dejarlo tetrapléjico a causa del golpe asestado en la cabeza. En estos casos en los que la vida, de forma azarosa, te pone al límite, ha servido al escritor de origen paquistaní a escribir un suerte de diario en primera persona sobre su periplo existencial en los que ha lidiado -y sigue haciéndolo aunque los avances sean lentos- con la experiencia del dolor, el trauma, y de cómo la escritura es, en su caso, una terapia para agarrarse a la vida.
Escrito a través de sus dictados por sus hijos o su mujer durante sus largos periodos en hospitales y centros de rehabilitación, A Pedazos (Anagrama; traducción de Mauricio Bach) es una apasionante historia de resiliencia de un hombre que desde temprana edad ya quiso dedicarse a la narrar historias, aunque él nunca fuera de pleno el protagonista. Como cuenta en estas memorias, su padre ya le inoculó ese dulce veneno de la escritura ya que su progenitor ya había escrito unas novelas que, a decir verdad, se parecían más a relatos autobiográficos; el padre de Kureishi quería que se ganara el pan jugando al criquet aunque le tenía miedo a la pelota, y por eso prefería cobijarse en los libros (Shakespeare, Chejov, Dostoievski…)
El éxito le llegó gracias a Mi hermosa lavandería que posteriormente llevó al cine el británico Stephen Frears con gran éxito. Su conexión con el cine y el teatro no acabó ahí, y en estas páginas nos narra sus experiencias con el teatro, así como sus devaneos con la fama que le permitió conocer el oropel que hay detrás de ella.
Son particularmente emotivas las imágenes que consigue transmitir a través de una escritura que se fija en el detalle del día a día en las salas de rehabilitación, en los pasillos de hospitales en donde la monotonía es la dinámica que mueve cada uno de sus actos, así como del personal sanitario. También sus lúcidas reflexiones sobre el acto de escribir -él es profesor de escritura creativa-, y cómo en determinados géneros literarios, como el erótico, es dificil no caer en palabras manidas que no consiguen encapsular el verdadero significado de una acción o de un gesto corporal Su manera de describir la enfermedad como reducto en el que volver a pensar el cuerpo desde otros angulos despojados de la mirada ajena, como por ejemplo, sus consideraciones sobre el sexo, el cuerpo mutilado o la falta de líbido son otros de los elementos que hacen de esta narración algo excepcional.
Un testimonio repleto de humanidad y de serenidad dentro de los parámetros que se les puede otorgar a estos rasgos cuando, como es en su caso, la vida le juega una mala pasada, pero aún y así -gracias en gran medida a la terapia psicoanalítica- consigue avanzar en la aceptación de su cuerpo, en ser una persona dependiente y en la necesidad de ser querido sin una contraprestación.
Puedes comprar el libro: A Pedazos de Hanif Kureishi (Anagrama) en la web de su editorial.




















