Corren buenos tiempos para las cantautoras españolas. Si hace poco hablaba de las virtudes del primer trabajo de Bambikina, Referencias (16), toca hacerlo ahora de otra cantautora: Nadia Álvarez. Salto al vacío (16) es su debut y presenta una colección de canciones tan honesta y creíble como indefinida en su intencionalidad artística. Desde el folk norteamericano pasando por Quique González y llegado hasta Ella baila Sola, el abanico sonoro se debate entre la amplitud de miras y el complejo intento de plasmar algo del todo cohesionado.
Y es que las mayores virtudes que difunden su cancionero son la credibilidad y la humilde exposición que plasman, unidas, por otro lado, a un armazón musical más que notable –pena que la producción haya dejado tan en primer plano la voz de Nadia en algunos temas-.
El folk sensible y ensoñador de “Cuento animal” abre el disco por todo lo alto. Es este tema, junto a la ingrávida tensión del tema titular, “Salto al vacío”, al costumbrismo certero de “Infantes guerreros” y a la bonita “Primavera”, la canción en la que voz y música se entrelazan con más armonía, los momentos más a retener de la obra.
Nadia Álvarez se retrata como una mujer en plena búsqueda, con un enfoque aún algo opaco en resultados e intenciones, pero que cuenta con los mimbres y el candor de esas personas que tienen algo que decir en un mundo que cada vez merece más la pena que no abra la boca.



















