Death Cab for Cutie se ha impregnado tanto de la necesidad de Ben Gibbard que ha somatizado sus sentimientos sin rechistar. En sí, no es algo malo, más que nada porque alude a esa capacidad catártica del grupo como colectivo en las duras y en las maduras. I Built You a Tower es un álbum introspectivo en el que los norteamericanos se apoyan para adentrase en el duelo de la pérdida afectiva que tuvo su cantante en la época de concepción de lo que ahora ve la luz.
“Full of Stars” abre esa reflexión que canaliza toda esa impotencia contenida y amplía el espacio para que se den cita temas de distinta índole. “Punching the Flowers” aporta a la tensión un volcado de esa energía guitarrera, la misma que viene practicando la banda casi desde sus inicios, mientras que “Riptides” parece materializar ese asomo al vacío. La alternancia de pasajes más tensos y otros más pausados confiere versatilidad al relato de un trauma que es una montaña rusa emocional, una torre de introspección escupida que tampoco hace ascos a lo dinámico.
“I Built You a Tower (A)” y “I Built You a Tower (B)”, dos espejos que vertebran el concepto del álbum, confrontan literalmente las opciones ante la duda. Otros cortes como “Trap Door” o “How Heavenly a State” mantienen un enfoque íntimo desde la contención vocal y la relevancia de los arreglos, y “The Flavor of Metal” se muestra algo oscura.
La conjunción de estos ejemplos parece acercar los prismas que aparecen al afrontar el tiempo y la frustración. Por ello, la firma final, personal dentro de lo colectivo, indica que este es un trabajo circunstancialmente honesto, enmarcado en una fragilidad individual que ha necesitado de este disco para sanar y volver con más ganas.















