La portada de Palais es uno de aquellos iconos que sobrevuela el paso del tiempo y, a la vez, es como una overdose de nostalgia. Era una forma de advertir al oyente de que, no sólo de música para hacer deporte se trataba, sino que se daba el pistoletazo de salida para algo muy grande que justo comenzaba. Y así fue, porque estas canciones encapsulan toda la ilusión por crear música electrónica en este país que todavía- por aquellos tiempos, mediados de los noventa- andaba bastante en pañales.
Jose Luis Rebollo aka Madelman hizo bailar a mucha gente. Un servidor recuerda las noches calurosas en el Nitsa, y también aquellas fiestas ambulantes que Albert Salmerón y Albert Guijarro organizaban bajo el nombre de Sporting Club. Esto es un back to the roots en toda regla, o como mirar hacia pasado sin nostalgia pero con mucho cariño.
En el mítico cedé Disco 2000. Una Recopilación Dance De Aquí editado por Cosmos en su primera referencia aparecía la flor y nata de aquella escena de club que estaba germinando: Parafünk, JLF, Fangoria etc. y también pasaba por ahí nuestro hombre con la simpar “Eurovisible”, que ahora con la edición de este Idem Palais (Cosmos / Austrohúngaro, 2026) aparece de nuevo con una versión engalanada para la ocasión.
El trigésimo aniversario de esta joya ha llevado a que Rebollo, en un acto casi de espeleología musical, se enfrente a su pasado, y recupere esos archivos musicales para darles una nueva vida. Estamos ante la revisitación de un clásico – revisión, ajustes de edición, y restauración digital- y que, a la vez, actúa de caja de resonancia para retornar a aquellos espacios vitales de cuando existía un tiempo en el que fuimos modernos y sólo queríamos bailar y descubrir música.
Huelga decir que Idem Palais suena brillante con esta nueva remasterización a cargo, de nuevo, de Xavier Alarcón, en donde Madelman condensa toda la música que a él le gustaba y lo incorpora a su bagaje en forma de canciones en donde la ciberdelia, el ambient oscilante, y el impulso maquínico eran como placas tectónicas que se rozaban para concebir un trabajo repleto de recovecos misteriosos y festivos por explorar. Tengamos en cuenta que es un disco hecho con una tecnología bastante rudimentaria en comparación con la actual, pero sigue engatusando los sentidos como el primer día. De los ecos a Underworld u Orbital de “Favorita”, a “Sport Shoes” -primero editado para Geometrik en el recopilatorio Electronic Generators (1995)- en el que Madelman se ajusta la corbata en plan Ralf Hütter con txapela; de las progresiones juguetonas de “Chao Amigo” a los ritmos para escuchar camino a casa después de una rave de “Matinée” (con samples de que grabó en un hipódromo en París).













