Antílopez (Sala La Riviera) Madrid 09/06/22

Tres años después de su última cita con la ciudad de Madrid, Antílopez ha vuelto a la capital “con banda y a lo loco”, para mostrar su nuevo trabajo, Mutar Fama, LP que salió a la luz el pasado año 2021. En este caso, el dúo formado por Miguel Ángel Márquez y José Félix López estuvo acompañado de Agustín Sánchez, Rodrigo Carmona, Rafael Rabal y Jorge Cordero.

El ambiente que se respiraba era más cercano al de un concierto de cualquier banda de rock que al que estamos acostumbrados a ver en el público de cantautores. Tampoco se podría decir que la excitación de la pista fuera inadecuada, ya que la forma en la que los músicos arropaban a los isleños creó la atmósfera perfecta para un concierto de esas magnitudes.

Comenzaron la noche, como viene siendo habitual en la setlist de esta última gira, con “Mientras”, uno de los singles de su último disco. Siguieron con uno de sus temas más conocidos, “Musa en Paro”, con un estilo reggae, con el que la gente se volcó aún más si cabe. Continuando en la línea de canciones de cabecera con un filtro de estilo diferente, tocaron “Prefiero” con un toque más country.

Miguel y Félix se alejaron durante un segundo de sus personajes sobre el escenario para agradecer a la gente de Madrid la acogida tras esos años sin tocar en la capital. Acusaron, además, a la dureza de la pandemia, que los ha retenido tanto tiempo sin poder tocar delante del público. No faltaron, por supuesto, sus monólogos de humor intelectual y crítico, dedicando en este caso unas palabras a la dureza y la hipocresía de la fama, basada últimamente en el like fácil y los seguidores en redes, por encima de la calidad musical o intelectual.

Estas palabras fueron el preludio perfecto para presentar “Esta Canción”, tema que “no es para las marcas”, “para el mercado” ni “para las multis”, pero sí fue para el público de La Riviera que se desgañitaba gritando las letras del dúo.

Continuaron con la que consideran su “Hotel California” (o pensión, según denominaron entre chistes), su Guernica, su obra maestra: “La fiebre del lodo”. El primer single de su último disco es una de esas canciones que, con la magia de Antílopez, pasan a ser buque insignia y canción de cabecera.

No perdieron tiempo en dar cera y pulir cera con una de sus canciones más críticas y sin censura, “Mutar Fama”. El rap que da nombre al ultimo disco, es una crítica satírica a la industria, los que caen en ella, y en general, como su título indica, a que la fama muta y mata. De nuevo, esta es una de esas canciones con las que la gente se dejó la garganta y el cuerpo. Siguiendo la misma línea, de su disco anterior cantaron el tema “La cobradora del track”, de nuevo una crítica sin tapujos a la industria y las altas cuotas y porcentajes que se imponen a artistas que, a menudo, impiden que las carreras prosperen por la falta de recursos.

“Si me disparas a matar” y “Sabor a Malta” fueron las elegidas del último LP para cerrar el primer bloque con la banda. Dos canciones muy diferentes entre sí, que ejemplifican la variedad de estilos y géneros musicales que son capaces de componer. La primera, un flamenco con todo tipo de influencias; la segunda una bachata clásica con un estribillo “antilopero”. Así son ellos, excéntricos y poco ortodoxos, y así los quiere el público.

Aunque el concierto tenía la singularidad de ser con banda, no quisieron dejar de tocar a dúo, haciendo un bloque central en el que, además, interpretaron algunos de sus temas que menos hemos podido oír en directo. Comenzaron con “Jurelillos de urbe”, una balada dedica a la ciudad de Madrid al más puro estilo Sabina. Siguieron por otra de esas canciones que, cuando llegan al oído, van directas a la cabeza y al corazón, en este caso la elegida fue “Polinesia y Patagonia” que, como bien expresó Félix, cuenta una historia de amor imposible: “Una persona es un mundo desordenado y una pareja son dos mundos desordenados intentando vivir en orden». Y es que Antílopez no es sólo un dúo de jolgorio y alegría, también saben componer temas usando la sensibilidad y la delicadeza propia de quien ha vivido mucho.

Como no podía ser menos, quisieron terminar este bloque acústico con su vena más flamenca, enlazando “Loco me llaman”, “Carta pa’ mi Chari” y “Boca Barata”, subiendo los ánimos de un público completamente entregado y que disfrutó al máximo de estas canciones que no se suelen escuchar en sus directos. El bloque flamenco lo cerraron con la banda, una mención a Lola Flores y otra de sus míticas: “Traje, Metralla, Medida y Viaje”, más conocida por la mayoría por su frase “eres el tipo de persona que me da coraje” que corearon hasta el éxtasis.

Con los ánimos por las nubes y el cuerpo con ganas de fiesta, llegó “La gatita presumida”, que casi provocó varios pogos entre el gentío madrileño. “Analfanauta”, “Canción privada”, “Suerte” y “Activíctima” fueron el principio del fin de un concierto que se cerró, como viene siendo ya costumbre, con “Vuélcalo tó ya”, más conocido por su “Jose somos todos”.

En definitiva, tras varios años sin pisar las salas de la capital, Antílopez consiguió estar a la altura de un público exigente, aunque apasionado. Un concierto con banda en el que nos entregaron, como siempre, lo mejor de sí mismos y exprimieron una noche de jueves que se quedó preciosa. Tras el paso del dúo, la capital se quedó, como siempre, con ganas de más dosis de esa locura tan cuerda. Quedó bastante claro que, si había dudas sobre la relación del público madrileño con el dúo onubense, se resolvieron. Y es que el cariño no se ha enfriado, ni mucho menos apagado.

Fotos Antílopez: Rocío Cabello

 

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