Discos

Banani – El Arte Del Terciopelo (Magic In The Air)

Difícil decir si lo que aquí suena es garage, jangle, power pop, psicodelia, rock urbano, indie rock, o todo a la vez. Y es muy de agradecer, la verdad, porque hay demasiada gente enclaustrada en uno u otro género y arquear un poco las cejas al escuchar algo nuevo es casi, casi, una utopía. Y, mira por dónde, aquí hay diez canciones en las que la voz, muy fanfarrona ella, es demasiado urbana para la psicodelia, en que las guitarras atronan demasiado para el power pop, en la que las estructuras no son tan “a,e,i,o,u” como suelen ser en otros discos, en que la producción tiene personalidad propia. Y, vaya, uno no tiene más remedio que arquear las cejas.

El nombre del artífice de todo esto es Bruno Banani, barcelonés graduado en underground -como dirían sus conciudadanos Los Negativos– a través de su pertenencia en bandas como Fuckin’ Bollocks o Dulce Pájara de Juventud y que aquí se lanza a la conquista de oídos abiertos con un segundo disco en solitario que es también el primero tras su alianza con el sello Magic In The Air.

El Arte Del Terciopelo, que así se llama el artefacto, está grabado en el estudio de Banani en el centro del Baix Llobregat, producido por él mismo, mezclado por Estu Farran y masterizado por Víctor García de los estudios Ultramarinos. El álbum suena seguro, constante en su intención de aportar desinhibición y frescura a géneros tradicionales, y lo suficientemente crudo como para no poder encontrar un sólo atisbo de pretenciosidad.

Las letras de Banani son también un punto fuerte. Parte de historias cotidianas para retratar una vida moderna que, pese a ser cada vez más incomprensible, él intenta explicarse en letras tan ácidas como la de “Ego”, “Equipo ganador” o “Písame”, tan vulnerables como la inicial “No dejes de jugar”, o a través de simples estampas costumbristas como las que encontramos en “Del Apolo al Psycho” o “Peinado de dios”. En ellas, sin malentender la ironía y con carencia absoluta de tapujos, de nuevo el barcelonés se las arregla para salirse del montón, sobre todo gracias a esa voz que es tan heredera de las de Evaristo de la Polla Records, o Josele Santiago (salvando distancias y con sus matices, claro).

Precisamente, como decíamos al principio, eso es lo que contrasta y da relieve a este conjunto: una forma diferente de afrontar géneros ya demasiado trillados. Algo a lo que también contribuye la acertada producción, a caballo entre el DIY y el sonido brillante de un estudio profesional, en la que las guitarras adquieren un protagonismo versátil, dando lo que requiere a cada una de las composiciones. Sonido más garajero en el estupendo sencillo “Los mejores días del año”, más jangle en “Gato”, con aristas post-punk en “Caramelo” o añadiendo un vértigo muy power pop a “Segundas partes”. Todo ello sin necesidad de sonar manido, sobreactuado, ni heredero de nada. Un trabajo personal, vibrante y que se escucha de principio a fin sin pensar ni por un segundo en otra cosa, algo difícil de decir hoy día. Y, por supuesto, arqueando las cejas.

Escucha Banani – El Arte Del Terciopelo

WP-Backgrounds Lite by InoPlugs Web Design and Juwelier Schönmann 1010 Wien