La profesión de fotógrafo puede ser una de las más antiguas ligadas con el mundo del arte. Desde la creación de la cámara de fotos, el mundo de la fotografía ha ido creciendo tanto que, hoy en día, se abre un amplio abanico de posibilidades a la hora de ejercer la profesión. Un fotógrafo tiene el reto de combinar la expresión artística, al captar una imagen, con el dominio más técnico que las máquinas requieren en la actualidad.
Si segmentamos los campos, en el mundo de la fotografía, podemos observar que existen fotógrafos especializados en numerosas áreas. Fotógrafos de boda, de reportajes, de naturaleza, de eventos, etc. En este post nos vamos a centrar en los fotógrafos de conciertos, en cómo realizan su trabajo para captar los mejores momentos, esos momentos perfectos para poder tener, a posteriori, un poster de tu concierto favorito.
Retos a los que se enfrentan los fotógrafos de conciertos
Fotografiar un concierto no es tarea sencilla. Se trata de una de las disciplinas más “complicadas” dentro del mundo de la fotografía. Hay que lograr captar en un segundo esa imagen que transmita la conexión perfecta entre el artista y el instrumento. Una imagen que, bien captada, merece y mucho la pena.
Principales complicaciones a la hora de fotografiar un concierto
- En primer lugar, hay que tener en cuenta que para poder fotografiar bien un concierto, lo más importante es tener una buena iluminación. La luz es la que va a marcar la diferencia. En este tipo de eventos la luz suele ser mínima por lo que se convierte en un inconveniente. Además en estos casos se pasa de no tener apenas luz a tener un cañonazo que todo lo cambia en cuestión de segundos.
- El movimiento constante de los músicos y cantantes es otra de las cosas que marcan negativamente, la fotografía en un concierto, por lo que la imagen tiende a no salir nítida en un alto porcentaje de casos.
- Conseguir un primer plano es una tarea más que complicada.
Cómo superar las complicaciones a la hora de fotografiar un concierto
Si el enemigo del fotógrafo es la luz, esto se puede superar dejando de lado el modo automático de la cámara. Lo ideal es dejarlo en modo manual y ver como guía el ritmo de la iluminación del concierto.
Si el enemigo es el movimiento, lo más recomendable es congelar la acción, no bajando de 1/250s. Así la cámara puede seguir, sin problema, al artista mientras se mueve por el escenario.
Si el problema está en el primer plano, puedes ir variando los ángulos para capturar toda la interacción de los artistas sobre el escenario. Son, precisamente, este tipo de fotos las que más transmiten en las fotografías de los conciertos.
En definitiva, el arte de la fotografía es un mundo aparte lleno de matices, en los que capturar momentos requiere de una habilidad especial, de paciencia y de tener un instinto rápido y de captación perfecto. Del momento perfecto sale la foto perfecta, esa que podrás poner de póster de tu concierto preferido en casa.




















