Elza Soares – Planeta Fome (Deck)

Esta gran dama de la samba brasileña tiene ya la friolera de 34 álbumes editados hasta la fecha, contando el que ahora nos ocupa. Una mujer entregada en cuerpo y alma a la música (ésta la salvó, nunca mejor dicho) que desde ya desde muy niña (contaba con 17 años) se presentó en los famosos estudios de Radio Tupí para concursar en un talent show a probar fortuna. Provenía de Moça Bonita, una favela de las más pobres de su Rio De Janeiro natal.

Elza es la “voz do povo”, una gran artista que ha sido, y sigue siéndolo, una de las voces más contestatarias de la canción tradicional carioca, siempre posicionándose a favor del pueblo oprimido, ya que como suele decir ella “yo soy del planeta hambre”.

Si tuviéramos que esbozar la vida de Soares tendríamos un buen guión para hacer una telenovela. Obligada a casarse a los 12 años por un acuerdo patriarcal entre familias, la brasileña comenzó una dura ofensiva para seguir adelante a pesar de los obstáculos en su maltrecha destino: crianza de tres hijos ya de muy joven (uno de ellos falleció de hambre), y la posterior muerte por tuberculosis de su marido. Todo parecía llegar a su fin. Fue Ary Barroso (famoso compositor y precursor de la bossa nova) quien le dio la oportunidad de cantar en su programa de radio. Su primer single data de 1959, y era una versión maravillosa del “Mack The Knife” popularizada por Kurt Weill y el dramaturgo Bertolt Brecht, bajo el título de “Se Acaso Você Chegasse”. Ya se notaba que Elza Soares era una artista que quería ir un paso más allá de sus coetáneos: abrasivos arreglos de jazz y suntuosos arreglos de viento que acompañaban a su poderosa voz.

Luego se fueron sucediendo grandes discos con las disquera Odeon, y singles impagables como “Boato” o “Edmundo”, para después ser despedida y para pasar a Tapecar en los 70, en donde se enroló en discos que confluían Afro-samba, santería, jazz arrebatado, y todo ello de la mano de una instrumentación cada vez más rica en tímbrica y tonalidades iconoclastas.

La fluminense es muchas cosas a la vez: crooner de las favelas, salvaguarda de la tradición que transgrede a su antojo, sex symbol, encarnación de la resistencia. Una Diosa que en la actualidad sigue tan explosiva con una voz de lija que arrasa con cualquier aspereza a su paso. Además sus imposibles cardados ya los querría para ella Tina Turner.

Su último disco es otro fenomenal compendio narrativo de folklore y vanguardia a partes iguales con un importante componente político. Canciones de trazos agrestes con robustos riffs de guitarra (“Brasis”, una“Blá Blá Blá” que me recuerda a Living Colour), arreglos de cuerda muy a lo John Barry (“Comportamento Geral”, “Tradiçâo”), y alegatos a un Brasil donde impere la justicia social en la gran “País Do Sonho” a ritmo de música electrónica. Elza, tú si que haces que tenga sentido el término punk en el siglo XXI.

Escucha Elza Soares – Planeta Fome 

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