Godspeed you! black emperor – Yanqui u.x.o. (Constellation/Green Ufos)

El disco más reivindicativo del pasado 2002 es curiosamente instrumental. La guerrilla musical de los nueve miembros (en la formación básica) de Godspeed you! Black Emperor se dedica en esta ocasión a arrojar bombas contra el imperio estadounidense dedicando un disco monográfico a “los circuitos internacionales del capital que alimentan los ejércitos que desarrollan las guerras que producen beneficios económicos que activan los circuitos internacionales del capital que alimentan…” así podría seguir 75 minutos más, que es lo que dura el nuevo disco de la comuna canadiense, dando vueltas a la rueda sin fin de la noria económica mundial.

Sin embargo, lejos de todo el aparato político desplegado para desmontar esa red internacional (donde toman parte como ente importante las multinacionales discográficas), queda un disco de Gy!be generoso en paisajes, en momentos de calma y de furia explosiva. Es decir, queda lo mismo que lo ya había en sus trabajos anteriores. Un disco que emociona pero que no aporta nada nuevo. Por primera vez Gy!be han entregado un trabajo inferior a los de proyectos paralelos como The Silver Mt Zion orchestra and tra-la-la band.

Pero este problema no nos debe llevar a pensar que estamos ante un mal disco. Si este fuera su primer álbum estaríamos hablando de uno de los mejores discos del año y de una revolución musical… Hay una ley filosófica que afirma que el repetido uso de las facultades las desarrolla y no las agota. En este disco ocurren ambas cosas: el dominio instrumental de la comuna canadiense está tan desarrollado que las piezas han ganado en intensidad, esto es, saben como transmitir a un nivel práctico lo que está en sus mentes (coordinación extrema de los nueve integrantes para el perfeccionamiento de los crescendos, que aquí cada vez son más enérgicos) y por el contrario han perdido en originalidad (el final épico de la primera canción hubiera desbordado la emoción de no ser porque ya lo hemos escuchado antes). El esfuerzo de compensar la falta de novedades es evidente con la incorporación de nuevos instrumentos, sobre todo la sección de viento, que logra paliar en parte la falta de un nuevo trazo en la obra de los canadienses. Pero no es suficiente.

En las notas interiores del disco aparecen dos elementos preocupantes: el nombre del grupo con su fecha de inicio y su fecha de ¿defunción? (1998-2002), y un enigmático “gracias, os quiere, Gy!be”. ¿Es el fin de uno de los grupos más revolucionarios de la música rock finisecular? Quien sabe. Sigan ellos o no, lo verdaderamente preocupante es que seguiremos escuchando las bombas, los aviones, los carros de combate, las explosiones…

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