Jesca Hoop – Stonedchild (Memphis Industries)

La historia de Jesca Hoop es bastante particular. Criada en una familia mormona, a los 14 años sus padres se separaron y poco después ella se independizó, abandonando su religión. Su vida fue desde entonces un constante cambio, siempre en entornos rurales y con ocupaciones poco habituales, hasta que acabó de guía de actividades de supervivencia en un programa para chavales conflictivos. Aquella experiencia, dice, cambió su forma de ver la vida y le proporcionó una especie de libro de estilo en el que se desarrollaría su creación musical, su forma de expresarse mediante canciones. ¿Hablábamos de ocupaciones poco habituales? Bueno, finalmente Jesca Hoop acabó en Los Angeles como niñera para Tom Waits y Kathleen Brennan, quienes le ayudaron a enfocar su carrera artística.

La música de Jesca Hoop, desde entonces, se ha movido en torno a una concepción personal del folk, en el que introduce elementos de otros estilos aunque también respeta los tradicionales, como las temáticas o el famoso fingerpicking. Sin embargo nunca ha sido una cantante folk al uso, al menos no de folk tradicional. Pese a ser norteamericana, sus canciones muchas veces han estado más cercanas al folk británico que al estadounidense, digamos que con un pie en cada mundo y nunca de manera firme en ninguno de los dos.

En su último trabajo, Stonechild, Hoop le da una vuelta de tuerca más a su sonido con algunos zumbidos electrónicos pululando bajo las canciones, haciendo uso de extrañas armonías y melodías poco usuales, combinando momentos cercanos al spoken word con otros donde su voz brilla en toda su dulzura. La belleza de canciones como “Death row”, “Old fear of father” o “Shoulder charge” es desconcertante, casi caótica, siendo posiblemente esa una de las claves de su atractivo sonido, hipnótico y a la vez perturbador. Es en las letras, sin embargo, donde hay más riesgo. Stonechild es un álbum sobre la maternidad desde un punto de vista, como todo lo que hace su autora, poco ortodoxo. Las canciones hablan de deseos y dudas, del reverso oscuro de lo que representa tener descendencia, de miedo, incertidumbre y rechazo. A veces de manera críptica, siendo más directa en otras, Jesca Hoop pone palabras a sentimientos difíciles de reconocer y aceptar.

Otro adoquín más en ese camino brusco y poco amable que están pavimentando últimamente multitud de discos confesionales y desafiantes, emblemas del duro choque entre la luz y el abismo. Es como si se hubiera abierto la veda para que artistas de todo tipo compartan no solo su intimidad más tierna y bondadosa, sino también la más incómoda y tenebrosa.

Escucha Jesca Hoop – Stonedchild 

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