John Mellencamp – Strictly a one-eyed Jack (Republic)

Para toda estrella de la música, salvo llamada anticipada a las puertas del cielo, llega el temido momento de envejecer. La forma de hacerlo les diferencia: hay quien piensa que una retirada a tiempo es una victoria, hay quien se arrastra por los escenarios, quien simula que todavía tiene 20 años y quien se adapta a los diferentes cambios, gloriosos o envenenados, que nos va ofreciendo la vida. Estos últimos son los que más me interesan, los que sacan un disco con 60, 70 u 80 años que suena a alguien que tiene 60, 70 u 80 años. Allá cada cual con la forma en que desea llevar su carrera, pero no veo sentido a pretender que el tiempo no pasa.

En los últimos años, por suerte para quienes piensan como yo, parece que los grandes nombres, en general, han decidido no ocultar por más tiempo sus arrugas. Las de dentro, las de fuera cada uno las lleva como puede. John Mellencamp tiene 70 años y ha entregado el mejor disco que puede entregar a los 70 años: uno repleto de enseñanzas, musicales y de vida. Salvo alguna intrépida incursión en el rock típicamente americano que ha marcado su carrera, en esta vida del tuerto Jack encontramos sobre todo folk y algo de blues. Música labrada en surcos profundos, a veces torcidos, a lo largo de las décadas. Mellencamp suena por momentos cansado, con la voz gastada, pero por eso mismo también suena sabio como los viejos bluesmen que encontraron una inesperada popularidad en los 60 y 70. En la mejor tradición de ese folk-blues terroso está “I always lie to strangers”, memorable alegato contra la mentira que domina todo a nuestro alrededor, mientras que “Driving in the rain”, consejo del abuelo contra los excesos de la juventud, tiende a un sonido más country-folk montañoso y gentil como también lo hace el tema que da título al álbum. “I am a man that worries” podría ser una maqueta de los ZZ Top, con un buen manejo de la guitarra y Mellencamp flexionando la voz hasta romperla casi por completo. Un maravilloso piano le da a “Gone so soon” un delicioso toque jazz. Y si hay que rememorar los viejos tiempos, ahí están algunos momentos de “Sweet Honey Brown” o “Lie to me” donde la electricidad vuelve a aparecer.

Otro setentero ilustre, Bruce Springsteen, colabora en “Did you say such a thing”, “Wasted days” y “A life full of rain”. Por suerte es Mellencamp quien se lleva a Bruce a su terreno y no al revés. Las tres canciones suenan crepusculares, sencillas, sinceras y sin abalorios. Ninguno muerde más de lo que puede tragar, y sus voces suenan a milagro cuando se conjuntan adecuadamente. Bruce, toma nota y ponte en manos de un buen productor que te saque un Nebraska II, que es lo que muchos llevamos años esperando.

En fin, que es dudoso que alguien se haga fan de John Mellencamp con este disco, y no sé qué opinarán quienes se hayan quedado anclados en “Jack & Diane” y sigan creyendo en la eterna juventud y en el poder sanador de las camisetas de los Stones y AC/DC, pero para quienes vamos envejeciendo en paralelo a nuestros artistas favoritos esto es un regalo que nos hace sentir que no estamos solos en este camino sin vuelta atrás.

Escucha John Mellencamp – Strictly a one-eyed Jack

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